Democracia sin educación= abstencionismo

Por Gustavo Fernández De León
Tras el furor que generan los procesos electorales llega la cruda postelectoral y con ello una serie de reflexiones, principalmente por quienes no obtuvieron los resultados deseados.

De nuevo en Baja California quien gana es el abstencionismo con un promedio de 33.06% de participación bajando en Tijuana a un 31.96% de un total de 1’089,004 registrados en lista nominal, siendo legitimado nuestro futuro presidente por 80 mil ciudadanos tijuanenses.

¿Y los otros 740,981 ciudadanos, dónde estuvieron este domingo?

Al margen de la población flotante y los que con justificada razón estuvieron fuera de la ciudad, considero que sigue siendo alarmante el número de personas que deciden no salir a votar a pesar del exceso de propaganda del instituto electoral tanto estatal como federal.

Para que la población aprenda algo hay que enseñarle. Hace más de una década, se enseñó a todos los niños de educación básica el cuidado al ambiente. Quienes tenían hijos en nivel básico en aquellos tiempos recordarán que llegaban a casa cerrando las llaves del agua, apagando la luz cuando no se usa, intentando reciclar, entre otras acciones al cuidado del planeta. Hoy tenemos generaciones preocupadas por su entorno natural.

Hoy no existe una campaña seria al interior de las escuelas en las que se enseñe a los alumnos la verdadera importancia de entender la política y las obligaciones que se adquieren como ciudadano a partir de la mayoría de edad. Debemos alcanzar que los jóvenes, al cumplir 18 años, tengan tanta emoción de ir a votar como de entrar al antro por primera vez (legalmente).

Algunos funcionarios de los partidos políticos se quejan de la falta de participación de la sociedad, pero son esos mismos funcionarios los encargados de las políticas públicas que pueden influir para diseñar un plan de educación cívica basada en el cumplimiento del Artículo 36, fracción III de nuestra Constitución: Son obligaciones del ciudadano de la República… Votar en las elecciones y en las consultas populares…

Para conocer de primera mano la intención de votar o no de las personas, me dediqué en las últimas semanas de campaña a preguntar a quienes me encontraba en el camino si tenían la intención de hacerlo. Sorprendentemente la mayoría (tal vez coincida con ese 70% de abstención) desconocía los candidatos a la alcaldía, mucho menos de los diputados. Por igual gente de más o menos recursos económicos. Desde quien bolea los zapatos (que sólo alcanzó a cantar el jingle de Morena) como profesionistas de los cuales obtenía como respuesta: …tú dime por quién votar, tú sabes de política.

Para que algo tenga significado en una persona, debe tener una formación. Si queremos disminuir el abstencionismo debemos educar a los niños y jóvenes en la importancia y la responsabilidad cívica de participar en las elecciones de sus gobernantes.

Pero, si es una obligación constitucional ¿debería haber una sanción para quien no la cumpla?