Democracia en peligro

Por Juan Manuel Hernández Niebla

#YoDefiendoAlINE

El proceso electoral del 2021 será el más grande en la historia por el número de gobernaturas, alcaldías y diputaciones federales y estatales que se van a elegir.

Será igualmente el primer referéndum para el partido en el poder, a reflejarse en los partidos ganadores de las gubernaturas y la mayoría en la Cámara de Diputados.

En este contexto, el papel que juegue el Instituto Nacional Electoral será fundamental como arbitro de la democracia en México.

Hasta finales de los 80s del siglo anterior, las elecciones en México estaban a cargo del Gobierno Federal. Estas eran una farsa en la medida que los candidatos eran designados con la venia del presidente a través de su partido (PRI). Gobierno y partido eran uno solo, donde el candidato ganador era sólo un formulismo, garantizando la hegemonía del partido de Estado.

Con la pugna electoral de 1988, ocurrieron las denuncias más grandes presentadas por todos los partidos de oposición, mismas que dieron pauta a reformas electorales entre 1994 y 1996, y la creación del IFE y el sistema de partidos.

Estos cambios dieron finalmente el triunfo en el 2000 al candidato del PAN, terminando con la hegemonía del PRI durante casi todo el siglo XIX.

México tuvo finalmente elecciones verdaderas, organizadas por miles de ciudadanos seleccionados al azar, que instalan casillas, reciben votantes, contabilizan votos, levantan actas y reportan resultados el Instituto Nacional Electoral (INE), que se encarga de garantizar el proceso y confirmar los ganadores.

El presidente Lopez Obrador, que históricamente había rechazado resultados adversos, fue elegido presidente en 2018 con 53 por ciento de los votos a través de este sistema.

Su triunfo contundente no lo fue tanto para su partido Morena, que en principio sólo obtuvo 38 por ciento de los votos en la Cámara de Diputados.

Sin embargo, a través de alianzas con diputados de otros partidos, lograron la mayoría, rompiendo con uno de los pilares democráticos de las reformas: la representatividad proporcional y los contrapesos que ésta debe generar.

Estos diputados de mayoría morenista, serán los que en julio elegirán legalmente a cuatro nuevos consejeros, que reemplazaran en término a 4 consejeros salientes del total de 11 que tiene el INE.

De sobra está el mencionar la importancia de estos nuevos consejeros para la democracia del país.

Previo a la decisión de la Cámara de Diputados, 7 ciudadanos que forman el Comité Técnico de Valuación (CTE), han tenido la tarea de entre un total de 390 ciudadanos, escoger a 60, respetando cuota de género, donde antes del 22 de julio enviarán una terna de 20 perfiles, proponiendo a cinco candidatos para cada una de las cuatro vacantes al consejo del INE.

Los candidatos están siendo evaluados en razón de su autonomía, independencia, trayectoria profesional, y conocimiento electoral.

Finalmente, la junta de coordinación política de la Cámara de Diputados elegirá a los cuatro candidatos finalistas, respetando la cuota de género, mismos que deberán ser finalmente elegidos por 2/3 partes del pleno de la Cámara de Diputados.

En el entendido de que la Cámara de Diputados actual no necesariamente garantiza la independencia y autonomía de los posibles ganadores, el trabajo de auscultación de candidatos por parte del CTE es fundamental en el proceso.

La credibilidad de las futuras elecciones depende de un INE autónomo. La elección de sus nuevos consejeros es esencial para garantizar nuestra democracia.

Como ciudadanos, es de suma importancia dar seguimiento al proceso.