Del Talento Humano y algo más: Los riesgos del aislamiento directivo

Me comentaba en alguna ocasión algún alto directivo de una empresa transnacional con representación en esta ciudad, que entre más se logra subir en la pirámide organizacional, mas solo se está.

Me explicaba que mientras que en los puestos básicos se está rodeado de un gran número de colegas que ostentan una responsabilidad similar, los altos directivos se rodean de asistentes, gerentes y consultores que dependen de él, entre los cuales pueden estar los que aspiran al mismo puesto, algunos de manera meritoria, otros a pesar de lo que sea.

Esta situación puede llevar al alto directivo a un aislamiento, que a su vez lo puede alejar de la realidad del negocio a su cargo.

Si bien es cierto que otras ocasiones hemos mencionado que la micro administración tiene un impacto negativo tanto en quien la ejerce como para quien la sufre, también es cierto que despegarse completamente de lo que sucede “a nivel de cancha” puede dejar al líder totalmente fuera de juego, y bajo este contexto sus decisiones distaran mucho de ser efectivas.

Un alto directivo aislado está frecuentemente expuesto a recibir solo noticias y opiniones que le han sido ya filtradas de antemano y orquestadas de tal forma, que el jefe solo escucha lo que su propio equipo de apoyo piensa que debe de escuchar.

Tal esquema de trabajo tiene un alto riesgo de fracaso, ya que entonces, las decisiones tomadas y las estrategias definidas serán en base a buenas noticias, ignorando por completo todo aquello que puede poner en peligro la continuidad del negocio.

Es importante que quien dirija una empresa, mantenga un sincero y constante vinculo no solamente con los que le reportan directamente, sino también con aquellos niveles organizacionales de menor jerarquía. Establecer diálogos informales y espontáneos en donde se pueda obtener una perspectiva distinta de lo que acontece y hasta sondear si existen algunas sugerencias que pudieran mejorar las condiciones actuales.

Las juntas informativas con todo el personal suelen ser un buen foro para comunicar los resultados obtenidos y los retos que están por llegar, pero también pueden ser una buena oportunidad para censar el sentir de los empleados en general.

Reservar algunos minutos durante esta junta para preguntas por parte de los colaboradores de cualquier puesto y respuestas directas por parte de quien lidera la compañía, suele muy fructífero para evitar filtros de conveniencia.

Existen proyectos en los que el avance y los resultados son solo comunicados por su líder, sin embargo el establecer una mecánica en la cual no solo quien dirige la encomienda sea quien exponga, sino también los integrantes del equipo, dará al alto directivo un panorama más apegado a la realidad tanto en el desarrollo del proyecto en sí, como del potencial del talento de sus integrantes.

La clave es mantener un balance en el cual no se sumerja el alto directivo en el funcionamiento del negocio a tal grado de caer en la ya comentada micro administración y se pierda toda visibilidad estratégica, pero tampoco se debe aislar en un pedestal donde todo se observa como si fuera perfecto.