Del Talento Humano y algo más: La tentación de micro-administrar

De acuerdo a la Real Academia Española, la palabra empoderar viene del inglés “empower” que significa “Hacer poderoso a un individuo o grupo”.

 En los últimos años el término ha sido frecuentemente utilizado en tópicos relacionados con la gestión del talento humano y se refiere más a la acción de crear un ambiente en donde los colaboradores estén conscientes del poder que tienen para tomar decisiones sin necesidad de requerir la autorización de sus jefes.

Sin embargo un ambiente idóneo de “empowerment” requiere de la aceptación y compromiso tanto del líder como de su equipo a cargo. Ya que mientras el líder cede parte de su poder, su equipo acepta la responsabilidad que le concierna.

Decir con precisión por parte de un líder lo que se debe hacer o decidir para lograr un objetivo no es empoderamiento, es poner en práctica aquello conocido como micro manejo, ya que no da oportunidad de desarrollar competencias relacionadas con la detección y anticipación de conflictos, así como la toma decisiones para su misma resolución.

Existen aún hoy en día jefes que mantienen el paradigma de que si se quiere que las cosas se hagan bien, entonces debe hacerlas uno mismo, pero nada más absurdo, ineficiente y caro como tal cosa.

Que un líder se empecine en hacer las cosas por su equipo para asegurar el éxito de un proyecto, es tan ilógico como que un director técnico de un equipo de futbol quiera entrar a la cancha de juego como delantero, simplemente porque no confía que sus jugadores sean capaces de anotar un gol.

En el momento que el director técnico quiere hacer las veces de jugador, pierde toda perspectiva del juego, sus decisiones son ineficientes y su desempeño es pobre, ya que es definitivo que aunque pudiera haber realizado con cierto éxito la posición en un pasado, lo cierto es que la práctica y la pericia no son ya las mismas. Y lo que es también cierto es que los jugadores actuales cuentan con la condición física adecuada y una técnica de juego más acorde a la actualidad.

Utilizando la analogía anterior, podríamos decir que un jefe o directivo que quiera hacer las cosas por su equipo, aun cuando en un pasado haya tenido el mismo puesto que hoy tienen sus subordinados, la ejecución de las actividades puede ser ineficiente debido a una falta de práctica, sin mencionar que hoy las generaciones de profesionistas cuentan con mayores herramientas tecnológicas y mucho más acceso a la información, esto que les permiten llevar a cabo soluciones más acordes a la realidad.

De ahí que cuando un líder quiere hacer las cosas por su equipo sea además de improductivo, más caro, porque el tiempo que pudiera dedicarle al diseño de estrategias que garanticen la permanencia del negocio, lo dedica a actividades que pueden ser ejecutadas por alguien de menor nivel jerárquico.

De esta forma, las empresas deben asegurarse que sus directivos jueguen en la posición de líderes y no cedan a la tentación de querer entrar a la cancha a anotar goles, porque finalmente no los van anotar y sí van a obstaculizar a aquellos que sí tienen la habilidad de hacerlo.