Del Talento Humano y algo más: El reto de la educación técnica

Una de las más frecuentes aspiraciones de un porcentaje importante de nuestros jóvenes es poder concluir una carrera universitaria, esto con la visión de poder tener acceso a mejores oportunidades de desarrollo profesional.

Sin embargo como bien sabemos, aunque para algunos sí resulta ser así, para muchos otros no lo es, ya que al egresar se topan con un excedente de profesionistas en el mercado laboral, la gran mayoría con mucha más experiencia laboral que el recién egresado, esto sin mencionar las escasas oportunidades de empleo que existen.

Un grado académico a nivel universitario, aun con lo anteriormente expuesto, sigue siendo una de las mejores opciones para incrementar las posibilidades de empleabilidad para cualquier persona, no obstante, no debería ser vista como la única o la mejor, ya que existen otras opciones a las que no se les ha dado la debida importancia como son la educación a nivel técnico y técnico superior universitario.

En los últimos años algunas empresas han optado por contratar personal con estudios universitarios para puestos que tradicionalmente eran cubiertos con egresados de carreras técnicas. El objetivo de dicha estrategia, de acuerdo a lo que comentan los líderes de tales centros de trabajo, es utilizar tales puestos como semilleros de futuros talentos con grado universitario para que estos puedan conocer la operación desde sus bases, así cuando eventualmente les sean asignadas responsabilidades de mayor nivel, tengan una mejor y más amplia perspectiva del impacto de su función en la generalidad de la empresa para la que colaboran.

Pero si cada vez son más las organizaciones que optan por esta estrategia, la educación a nivel técnico empezará a perder sentido, ya que las oportunidades para este sector serán muy limitadas, por no decir nulas.

De acuerdo a una reciente declaración del rector de la UABC Felipe Cuamea Velázquez, la institución educativa que dirige recibió para ciclo escolar que inició en 2013 alrededor de 31,000 solicitudes, cuando solamente se tiene una capacidad de absorción de 19,000. Es evidente que los espacios ofrecidos en universidades públicas con relación a los aspirantes resultan ser bastante restringidos, lo cual deriva en que muchos de los casos la opción de desarrollo más asequible para el sector con recursos más limitados de dicho segmento sea la educación a nivel técnico.

Es innegable que la tendencia de cada vez más empresas contratando más profesionistas pone un reto sobre la mesa a las instituciones de educación técnica, donde definitivamente sus egresados deberán ofrecer un valor agregado, de tal manera estos que recuperen la empleabilidad que parece estar disminuyéndoles. Pero sin duda alguna requerirá que los centros educativos cuenten con laboratorios actualizados y con tecnología similar a la que se utiliza en las compañías. Que lo que se imparta en el aula sea de utilidad para el futuro técnico y atractivo para el empleador. Pero sobre todo, deberán lograr conservar una estrecha vinculación con el sector empresarial, no solamente para mantener actualizados sus programas educativos, sino para convencerlos que el egresado de carrera técnica sigue siendo talento rentable y desarrollable.