Del Talento Humano y algo más: El balance trabajo – vida

A principios del siglo pasado un trabajador promedio laboraba normalmente 82 horas dividas en los siete días de la semana.

Esta situación lo privaba evidentemente de tener por lo menos un día descanso, lo cual además de injusto, hoy en día sabemos que es totalmente ineficiente, ya que le impide a la persona recobrar completamente la energía necesaria para continuar con sus respectivas labores.

Actualmente una jornada puede variar de acuerdo a cada país. Sin embargo a diferencia del siglo pasado, los rangos máximos legales de una semana laboral oscilan entre treinta y cinco y cuarenta y ocho horas distribuidas entre 5 y 6 días, permitiendo así por lo menos un día de descanso por seis de trabajo.

Pero más allá de una jornada que garantice incluso en términos jurídicos por lo menos un día de descanso, la organizaciones que pretendan aspirar a contar con la insignia de clase mundial, deben incluir entre sus objetivos proveer a sus colaboradores las condiciones necesarias para mantener un balance de vida – trabajo.

El balance de vida – trabajo se refiere principalmente a que las empresas apoyen y contribuyan a través de educación, a que sus empleados puedan y sepan dividir cabalmente su tiempo y energía entre su empleo y sus asuntos personales, ya sean estos con su familia, amigos, labores de apoyo a la comunidad, crecimiento personal y espiritual, así como el cuidado de su propia salud, entre otras más.

Está comprobado que aquellos empleados que han logrado mantener un balance entre sus actividades laborales o profesionales y su vida personal, logran también reducir de manera importante sus niveles de stress.

Como en cualquier iniciativa a desplegar, el primer grupo de personas que en una empresa debe entender y poner en práctica el concepto de balance de vida – trabajo es el conformado por los altos directivos, posteriormente mandos medios y finalmente el resto de la organización. Ya que si los que dirigen una compañía no están convencidos que existe algo más que trabajar, difícilmente podrán entender y transmitir el mismo mensaje a sus subordinados, o más grave aún, no se concederían las condiciones para que sus colaboradores equilibren su vida personal con su trabajo.

El concepto de balance de vida – trabajo ha tomado últimamente tanta fuerza y seriedad dentro de las organizaciones de clase mundial, que cada vez son más aquellas que cuentan con un especialista avocado únicamente a fomentar buenas prácticas relacionadas con el objetivo de mantener un equilibrio sano entre lo laboral y lo personal.

Un empleado con un balance sano entre su trabajo y vida, es con frecuencia un colaborador eficiente, motivado, comprometido, energizado y proactivo, ya que deja ver a su empleo como una obligación para poder sobrevivir y lo empieza a entender como un complemento que le permite vivir mejor.