Defienden Arroyo Alamar

Por Fernando Daniel Martínez

Ante un posible daño ecológico focalizado en la cuenca del Arroyo Alamar de Tijuana, pero con un impacto ambiental y social para la ciudad, asociaciones civiles y residentes de zonas adyacentes buscan desde hace tres años un diálogo efectivo con autoridades estatales y federales, para lograr una solución alternativa a la canalización de este cuerpo de agua.

La instalación de una mesa técnica para el análisis del problema, que incluya tanto a la Comisión Nacional del Agua (Conagua) como la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, ha sido uno de los principales esfuerzos en este proceso por parte de grupos civiles como Colectivo Chilpancingo Pro Justicia Ambiental, Proyecto Fronterizo de Educación Ambiental (PFEA), Tijuana Calidad de Vida, entre otras, así como Environmental Health Coalition de San Diego (por tratarse de una cuenca binacional).

Como parte de diversas actividades con las que buscan también crear conciencia a la ciudadanía sobre la situación del Arroyo Alamar, un colectivo de asociaciones civiles y ambientales realizaron el sábado 15 de febrero un recorrido por el arroyo, con la participación de alrededor de 300 personas.

Como lo apuntó Margarita Díaz, directora de PFEA, con esta acción, además de mostrar la importancia ecológica del área, quedó explícito que, contrario a lo que les ha informado Conagua, la canalización de la tercera etapa del Río Tijuana ya ha sobrepasado el bulevar Terán Terán, sobre el Arroyo Alamar.

Al momento hay 14 organizaciones que se encuentran trabajando por conservar El Alamar, como Red de Ciudadanos para la mejora de las Comunidades AC, Centro Educativo y Sociocultural para la Diversidad, Nativ@s, Tijuana Calidad de Vida, Cicea Papalotzin, Grupo Ambiental Patrulla Ecológica de Tijuana, Grupo Ecologista de Tijuana, Red Mexicana de Manejo ambiental de Residuos de Baja California, Colegio de Educación Integral y Tecnológico y Fundación Esperanza de México, entre otras.

El arroyo al Este

El arroyo Alamar, abarca desde el margen oriente del bulevar Manuel Clouthier hasta el Puente conocido como Cañón del Padre, en la carretera Tijuana-Tecate. Su cabecera se encuentra en el  Condado de San Diego, California, en donde se denomina Cottonwood Creek.

Casi a la altura de la Central Camionera Municipal, el Arroyo Alamar se une con el Arroyo Las Palmas para formar el Río Tijuana, que cruza nuevamente la frontera, desembocando en el Océano Pacífico a la altura de Imperial Beach, California. Colinda al Norte con la Delegación Mesa de Otay, al Este con el Cerro San Isidro y al Sur con las Delegaciones Municipales de La Mesa, Cerro Colorado y La Presa.

De acuerdo a estudios del Instituto Municipal de Planeación, desarrollados previo al proyecto de canalización de la segunda etapa del Río Tijuana (reportes previos al 2009), cuenta con diversas especies de fauna, algunas de las cuales están catalogadas como protegidas y amenazadas, y representa un importante pulmón para una ciudad desértica en constante crecimiento urbano.

Ecosistema Alamar podría desaparecer

El Consejo Consultivo para el Desarrollo Sustentable de Baja California, órgano ciudadano de Semarnat, fue establecido desde el inicio de las inconformidades de los residentes de la zona, para establecer un diálogo entre la ciudadanía y las autoridades gubernamentales.

Ignacio Martínez, miembro de esta instancia, aseguró que a pesar de que se han logrado avances, como la conformación de una mesa técnica previa al reciente cambio administrativo en todos los niveles de gobierno, aún no ha quedado clara la postura de Conagua hacia las inquietudes de los inconformes.

“Este ecosistema va a tender a desaparecer si se hace una canalización, ya que se alimenta de la infiltración del agua. El gobierno del Estado ya ha hecho una propuesta alternativa, pero tal vez no es lo que espera la comunidad, pero ni siquiera sobre esta propuesta ha habido un pronunciamiento de la Comisión Nacional del Agua”, expresó. 

Margarita Díaz refirió también que estas soluciones alternas ya han sido planteadas por la Secretaría de Infraestructura y Desarrollo Urbano, las cuales recibieron comentarios y aportes de las asociaciones civiles interesadas, sin que se llegara a un acuerdo entre autoridades federales y estatales como Semarnat, Conagua y la Secretaría de Protección al Ambiente.

“Estamos desde mayo del 2011 que se dio el banderazo trabajando, instalamos esta mesa técnica, pero nos tocó el cambio de administración, y eso retrasó los trabajos. En las mesas nos dice Conagua que la canalización estaba solo hasta el Terán Terán, que la Tercera Etapa no la habían tocado, pero como lo puedes constatar, ya se pasaron de ahí”, puntualizó Díaz.

Predicen daño

La directora de PFEA comentó que las asociaciones civiles ya tramitaron un amparo, donde se realizaron peritajes tanto por su cuenta como por parte del juzgado, resultando ambos favorables para la conservación del área; a la vez que están impugnando para que la Secretaría de Protección al Ambiente del Estado declare al Arroyo Alamar como zona de conservación, pues posee las facultades para hacerlo.

“El agua se maneja mucho como una amenaza, que nos vamos a ahogar todos, pero hay formas de manejar el agua. Es mucho más viable que tengas zonas de inundación, de absorción y que no corra tanta agua. Además esta es una cuenca binacional; al momento de contener toda el agua y canalizarla, aumentamos cantidad y velocidad, y este río desemboca al otro lado en un estuario, en un área de reserva nacional, por lo que estamos amenazando a este otro sistema”.

La idea de que estas obras solo afectan a los residentes de El Alamar la calificó de errónea, ya que es una problemática que afectaría incluso a la zona de Playas de Tijuana, pues los ríos hacen aportaciones de arena que alimentan a las playas; una vez desaparecida tal aportación de arena con la canalización, la playa comienza a erosionarse.

Enfoque sustentable

Explicó también que la sustentabilidad se basa en tres principios: Economía, sociedad y ambiente. Sin embargo, enfatizó que la canalización del Arroyo Alamar no alivia la marginación social que hay en su camino ni ayuda al ambiente.

Una de las graves consecuencias que pronostica por la canalización son los peligros de inundación en las zonas cercana a El Alamar, donde las casas se encuentran a desnivel, por debajo del talud de la construcción de cemento.

“Cuando llueva ellos se van a inundar, es evidente. El agua ya no podrá llegar al río, porque está el talud. Están en peligro de inundación, yo diría que más que cuando estaba el río natural, porque antes había absorción, árboles. Además de que había un ancho de 200, 300 metros donde corría el agua, ahorita estás hablando de un ancho de 30 metros. Destruyo lo ambiental, destruyo lo social, pero defiendo lo económico. ¿Eso es sustentable?”.

Calidad de vida

Margarita Díaz hizo un llamado a la ciudadanía para a que se interese en el tema y descubra los beneficios para el entorno de Tijuana que tiene el Arroyo Alamar, así como el impacto negativo que significaría su desaparición.

“Tijuana tiene un río sobre el cual se hizo una obra de ingeniería, pero es un río que hay que rescatar y trabajar con él. Pensamos que solo tenemos el Parque de la Amistad y el Morelos, pero podemos aprovechar también El Alamar y El Matanuco, para que los jóvenes vengan y conecten con la gente. En el momento en el que conectas a la gente con la naturaleza todo empieza a funcionar mejor”.

Separados por las obras

La división de una comunidad por la canalización del Río Tijuana es una de las mayores preocupaciones para la comunidad adyacente a la segunda etapa de su construcción, declaró Lourdes Luján, del Colectivo Chilpancingo Pro Justicia Ambiental.

“Esto me preocupa mucho en lo personal, porque no hay puentes para poder comunicar las comunidades que dividieron por la canalización. Muchos niños vienen de la colonia Chilpancingo a este otro lado a la escuela o a servicios médicos, también muchos padres y madres trabajan en la maquila. Para ellos es un peligro estarse cruzando por la vialidad”.

Destacó que desde el inicio de las construcción de la obra, fueron los vecinos del Ejido Chilpancingo los inconformes, uniéndose después vecinos de la colonia 10 de Mayo, aunque en realidad representa una tema que afecta toda la ciudad.