Defender a la familia

Por Gustavo Fernández de León
La familia es el espejo de la sociedad

-Victor Hugo-

Actualmente estamos viviendo en una sociedad en la que aparentemente todos estamos en contra de todos: un gran número de mexicanos parece que estamos en contra de todo lo que sucede desde Los Pinos; estamos en contra de que el señor Trump venga a México, y él está en contra de los mexicanos que emigran a los Estados Unidos.

La CNTE está en contra de la Reforma Educativa y los empresarios estamos en contra de las manifestaciones violentas que atentan con la libertad de tránsito y comercio de empresas y personas; los candidatos independientes están en contra de los partidos, y los ciudadanos cansados de toda la política; algunas organizaciones y personas  estamos en contra de la corrupción y algunos legisladores están en contra de que estemos en contra de la corrupción.

El colmo es que recientemente se ha propuesto necesario salir a “defender la familia” en contra de alguna política pública. Hoy, un juego de palabras ha puesto a la familia como ente antagónico de la libertad de las personas a elegir un estilo de vida.

Lo cierto es que ahora más que nunca es necesario entender a la familia como una institución que es pilar y núcleo de la sociedad, es necesario fortalecer los valores familiares que deben incluir la tolerancia y el respeto por las personas, sus costumbres y la aceptación de la diversidad (cultural, espiritual, de ideología política y de género).

Lo que sí considero que hace falta es que los planes de desarrollo y de políticas públicas de los gobiernos tanto federal, estatal como municipal, deberían tener como centro a la familia en donde debe involucrar la educación, el esparcimiento, la vivienda, la movilidad, las oportunidades laborales. Buscar todas las condiciones para fortalecer a las familias y que puedan permanecer lo más sólidas posible. Una sociedad en donde se valore las diferentes capacidades de cada persona como fortaleza y las coincidencias como la mejor herramienta para hacer equipo y trabajar en colaboración.

Queremos más familias integradas, menos divorcios, más armonía para el sano crecimiento, formación y desarrollo de los niños que serán de los ciudadanos que darán continuidad a nuestra sociedad.

Hoy más que nunca nuestros gobiernos tendrán que tener una descripción clara sobre el ciudadano mexicano del siglo XXI. Más que un perfil, requerimos una base y una plataforma que permita ser fundamento para las políticas públicas pero con una visión regional que atienda a las diferentes culturas y realidades de nuestro México. Deberán tener claro que debemos partir de la sociedad que actualmente somos.

 

Debemos empezar a buscar las coincidencias entre los diferentes grupos e ideologías para empezar a cambiar esta actitud sistematizada de “haters” crónicos que ya está afectando a las personas en su vida cotidiana y debemos empezar a formar bloques en lo que sí coincidimos.

Nos urge volver a ser esos mexicanos de sólidas familias, patriotas y unidos, que en el pasado presumimos ser.

Compartir
Artículo anteriorHay casa y equipo
Artículo siguienteSe presenta como propia