Decálogo nocivo de Jorge Astiazarán

Por Jaime Bonilla

Jorge Astiazarán Orcí pasará a la historia como uno de los presidentes municipales más incompetentes de Tijuana. No había pasado ni un mes de su toma de posición y ya daba muestras de ineptitud.

Astiazarán es un individuo con muy poca sal en la mollera.

A unos días de que entregue el cargo, arrastra una larga lista de errores producto de su torpeza como funcionario público y de la altivez y arrebatos que le caracterizan como persona.

Le menciono a continuación algunos de los mayores fracasos del gobierno de Jorge Astiazarán.

1. Inseguridad. Más de dos mil personas han sido asesinadas durante el trienio de Jorge Astiazarán Orcí y por más que lo niegue, el número de feminicidios se ha incrementado notablemente durante este ayuntamiento.

Desde que asumió el cargo, Tijuana es una ciudad más insegura. Además de la cifra brutal de homicidios este municipio ocupa los primeros lugares a nivel nacional en robos domiciliarios, asaltos violentos y consumo de estupefacientes.

La realidad fuera distinta y muchas vidas se hubieran salvado si Astiazarán hubiera designado a un profesional como secretario de Seguridad Pública. En cambio, impuso por capricho en el cargo al novato Alejandro “el camillero” Lares Valladares quien en solamente dos años como jefe de la policía pasó de vivir en la colonia Independencia al fraccionamiento Puerta de Hierro.

2. Corrupción. Desde el principio, el tema de la corrupción es parte del XXI Ayuntamiento. El propio Astiazarán reconoció ante los periodistas que, de acuerdo a la sindicatura, funcionarios municipales manejan “bajo el agua” unos 80 millones de dólares anuales.

3. Impunidad. El propio Astiazarán ha dado muestras de su complicidad en cuanto a la corrupción pero también en cuanto a la impunidad, al obstruir la investigación del exalcalde Carlos Bustamante, acusado de malversar fondos por 150 millones de pesos en el caso de las luminarias.

4. Verificación y vigilancia. Esta dependencia es la muestra más representativa de la manera como fluye la corrupción en el gobierno de Jorge Astiazarán. No es casualidad el crecimiento desbordado del ambulantaje por todos los rumbos de la ciudad y los acuerdos en “lo oscurito” con los dueños de bares y cantinas.

5. Transporte. Otro de los temas vinculantes con el manejo turbio de la administración municipal, el tráfico de influencias y los “moches” es el del otorgamiento sospechoso de la concesión del servicio de transporte a empresas relacionadas con políticos de su partido.

6. Caos vial. Jamás en la historia de nuestra ciudad se habían registrado congestionamientos automovilísticos tan agudos y prolongados como ahora. La incompetencia del ayuntamiento para resolver el problema queda de manifiesto en las horas pico. Obras públicas mal planeadas, semáforos pésimamente cronometrados, cambios de sentido en algunas calles y funcionarios ineptos al frente de la dependencia del ramo son las causas del caos vial.

7. Influencia de Hank. Si algo ha caracterizado a Jorge Astiazarán Orcí es su incondicional sumisión al grupo político que encabeza el concesionario del hipódromo. Resulta evidente que la mayor parte de los funcionarios de primer nivel, por no decir todos, forman parte del equipo de Jorge Hank Rohn. Individuos sin experiencia toman decisiones que nos afectan a todos.

¿Cuántos negocios clandestinos se habrán consumado durante este gobierno debido a la relación del presidente municipal con el empresario casinero?

8. Protagonismo. Nada identifica tanto al grupo político del hipódromo como su protagonismo. El mismo Hank es un claro ejemplo, lo mismo que Miguel Ángel Badiola, Alejandro Lares y Jorge Astiazarán. El alcalde no desaprovecha la oportunidad para aparecer ante la prensa saludando gente en vez de dedicarse a atender con seriedad y responsabilidad su trabajo como funcionario público.

9 Mal político. Si en algún lugar desaprueban a Jorge Astiazarán es en su propio partido político. El alcalde ha metido la mano de manera descarada tanto en la designación de funcionarios del PRI como en la imposición de candidatos. El caso más evidente es el de Bernardo Padilla quien se convirtió en diputado local gracias al desvío de recursos públicos municipales.

¿Quién no recuerda la actividades proselitistas, jornadas médico-asistenciales e inauguraciones de obras públicas que llevó a cabo Astiazarán en el distrito 16 para apuntalar lo que sería la campaña política de Padilla? Tan pronto pasaron las elecciones no se volvió a ver al alcalde por esos rumbos.

10. Prepotencia. Quienes le conocen de muchos años, se quejan del temperamento de Jorge Astiazarán, igual que todos los ciudadanos que han tenido la mala fortuna de estar en su presencia estos tres años. Es un tipo “pagado de sí mismo” que se considera superior al resto de los humanos.

Si alguna vez hubo un alcalde que necesitó ayuda, ese fue Jorge Astiazarán Orcí. Lamentablemente, en vez compensar su debilidades se hizo a la idea de gobernar con ellas.

Su mal carácter y su soberbia serán la tumba de su incipiente carrera política.