De esto depende casi todo

Por Maru Lozano Carbonell

De tu nivel de autoestima dependen casi todas las áreas de tu vida y para esto, puedes recurrir a la neuroplasticidad de tu cerebro. Mentira que venimos cableados y ya no hay nada qué hacer. Mientras tengamos cerebro sano, este músculo maravilloso acepta cambios, tal y como nos lo ha dicho en sus libros Mari Luz Sánchez García-Arista.

Asume que tu infancia ya acabó y que solo el momento potencialmente posible es el de ahorita y tus miles de millones de neuronas platican entre sí, igual que las personas cuando están juntas. Su cafecito para marcar la ruta neuronal son la sinapsis -puente electroquímico que las conecta- y los neurotransmisores.  

Cada vez que pensamos, sentimos, actuamos, recordamos, literalmente estamos creando patrones que conectan nuestras neuronas, ¡así construimos! Date cuenta que esos moldes los construyes para todo, para dormir, para vestirte, para decidir, etc. Entonces, para la autoestima, ¡esto es clave esencial!

Puedes aprender a hacer la sinapsis adecuada para sentirte feliz, suficiente, pleno, merecedor y se empieza por darte cuenta de que ¡tú lo puedes generar! Así le estás abriendo la puerta a la posibilidad, a la vez que cierras la puerta a los viejos patrones. Aprende algo nuevo, porque cada vez que lo haces modificas tu cerebro. Hay que cambiar pensamientos para fortalecer la conexión hasta llegar a la autoestima elevada automática, justo como cuando aprendiste a conducir un auto y que ahora ya lo haces naturalmente, así sin más.

Cuando imaginamos que somos poco merecedores, solo un pequeño porcentaje de nuestro cerebro está usándose para esto, el resto, que supone ser más del noventa y cinco por ciento, está ahí listo para que accedas a la información que, nublado, no eres capaz de ver.

David del Rosario, investigador de neurociencia, dice que el pensamiento es una propuesta que nuestro cerebro lanza en cada situación que vivimos basada en tres cositas:  Nuestra experiencia pasada, nuestros objetivos y ligeramente nuestra base genética. ¡Qué gran oportunidad supone esto! Es que una vez que sabes cómo funciona comprendes que cuando te pasa algo y piensas, ¡solo se está lanzando una posibilidad que puedes ajustar tú!

Así que cada vez que surja un pensamiento, atrápalo y como dice en su libro “Del Cerebro Hostil al Cerebro Inteligente”, Mari Luz Sánchez, ¡pilota tú antes que la amígdala secuestrada por la emoción negativa lo haga! 

Entonces relacionémonos con nuestros pensamientos de una manera diferente, porque aquello que piensas es solo una sugerencia que lanza el cerebro ante equis situación y analiza si lucha o huye.  

Solo vive, imagina que alguien te insulta, tu cerebro piensa algo que ya tiene aprendido, y tú, ¿lo usarás para reaccionar? Si tu jefe te menosprecia, ¿el mismo pensamiento usarás para reaccionar? Tienes la gran oportunidad de relacionarte con lo que sientes de una manera coherente. Es que nuestro organismo es de “usar o tirar”. Así como si usas tus piernas las fortaleces, si no lo hicieras, se volverían débiles. Igual pasa con lo que te lanza tu cerebro, si le pones atención a la propuesta, la usas, si la ignoras y construyes asertivamente nuevas relaciones neuronales, edificas otros puentes reconectores. ¡Una maravilla! Autoestima es autorrealizarte. Nada cae del cielo, exige que tú -desde dentro- actives tu coherencia y generes novedad a través de todos tus sentidos. ¡Pruébate!