De deportados a emprendedores

Cuando Miguel acudió a pedir trabajo iba bien bañado y rasurado, le habían prestado ropa limpia y llevaba consigo una hoja de solicitud de empleo llena, pero ni siquiera tuvo oportunidad de entregarla, de inmediato fue rechazado por el gerente de la tienda de autoservicio porque no tenía identificación ni comprobantes de residencia, pues acababa de ser deportado de los Estados Unidos.

 

A pesar de ser mexicano y nacido en Tijuana, no podía encontrar trabajo por la falta de documentos oficiales, pero tramitarlos le era muy complicado pues no cumplía con los requisitos impuestos ni tenía dinero para pagar su expedición.

“Fue muy difícil para mí, después de haber tenido todo, una familia, una casa, un carro, llegar a México y que no te quieran dar trabajo porque no tienes identificación ni papeles”, comentó. Así deambuló la ciudad, sin dinero, sin empleo y sin papeles, un indocumentado en su propia patria. Por suerte un viejo amigo de la infancia le tendió la mano y le prestó algo de dinero, ropa y le permitió dormir en un pequeño cuarto de su humilde casa del centro de Tijuana.

“Yo nunca me había sentido tan bajo, nunca había sentido hambre como sentí”, enfatizó Miguel.

Un día que no tenían para comer acudieron al Desayunador del Padre Chava. Ahí un voluntario le dijo que para los deportados como él existían ofertas de trabajo en centros de atención telefónica, conocidos también como call centers.

Al siguiente día acudió a Seguros sin Barreras, una división de la empresa es tadounidense Freeway Insurance, con la esperanza de ser contratado pero a la vez temeroso de ser rechazado por la falta de documentación.

Llegó a la entrevista prácticamente sin nada, solo con su carta de deportación y la solicitud de empleo. Para su sorpresa no fue rechazado, fueron flexibles para integrarlo a su plantilla laboral, le explicaron los pasos que debía seguir para tramitar sus documentos y el proceso de capacitación que debía completar.

“Lo más importante fue que me trataron bien, con dignidad y fueron flexibles. Si no fuera por eso yo no estuviera aquí ahorita”, explicó Miguel.

Antes de comenzar a trabajar estudió un programa de inducción y entrenamiento de dos semanas. Al mismo tiempo le brindaron las facilidades para tramitar su acta de nacimiento de manera gratuita en el Registro Civil y su credencial electoral.

Ahora lleva dos semanas en su puesto, trabajando para el área de servicio a clientes de otra división de la empresa dedicada a la venta de productos de salud y belleza.

Todos los días de 7 de la maña a 4 de la tarde toma órdenes de los clientes, rastrea el envío de sus paquetes y consulta su saldo. Desde el primer día de trabajo sintió como que lo recibieron “con los brazos abiertos” y siente como si llevara mucho tiempo formando parte del personal de la empresa.

“Yo no creía que iba a recuperar mi vida tan rápido, yo pensé que iban a pasar muchos años de sufrir”.

Una segunda oportunidad

Para Socorro Maravilla, directora de recursos humanos de Seguros sin Barreras, los migrantes son un nicho de oportunidad perfecto porque son personas que hablan el inglés de forma natural.

Anteriormente el obstáculo para contratarlos era que carecían de los documentos necesarios para integrarse al ambiente laboral, pero se han conjuntado los esfuerzos del sector empresarial, en particular el clúster de call centers, representados por la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra), con agrupaciones de la sociedad civil como el Desayunador del Padre Chava, y las autoridades del Estado y Municipio, para flexibilizar las políticas de contratación y los procedimientos para expedir documentos oficiales de identidad.

El mayor esfuerzo ha sido la creación de programas de capacitación laboral respaldado por becas especia les para los migrantes deportados. El curso de entrenamiento está enfocado en manejo de computación y tiene una duración de un mes, en este transcurso los participantes reciben una beca del Gobierno Federal equivalente a la mitad del salario que recibirán al estar contratados. Los requisitos gubernamentales para acceder a este programa se tuvieron que flexibilizar y permitirles su integración a pesar de carecer de documentación, solo con la carta de deportación.

A partir de este cambio en las políticas gubernamentales y empresariales, once trabajadores de Seguros sin Barreras han participando en el programa y han podido tramitar sus documentos oficiales.

Antes de integrarse a sus puestos debieron someterse una serie de exámenes de habilidades gramaticales y de computación, la cual es aprobada por la mayoría.

Al concluir la fase inicial del programa varios candidatos de empleo no pudieron aprovecharlo, sin embargo la Empresa desarrolló su propio programa de capacitación, aunque sin el apoyo económico. Algunos como Manuel decidieron inscribirse para capacitarse y ahora están trabajando tiempo completo.

Para lograr programas como éste fue necesario un cambio de parte de todos los integrantes de la empresa, desde los altos mandos directivos hasta los gerentes y empleados administrativos.

En la empresa tuvieron que darse cuenta del capital humano que existía en este creciente sector de la población”, explicó la Directora de Recursos Humanos.

Actualmente Seguros sin Barreras está participando en un proyecto para obtener la distinción de empresa incluyente, ya que no existen restricciones de sexo, edad, preferencias sexuales o capacidades diferentes para la contratación de personal.

Yo apelo a que todos los centros de trabajo, y no solo los call centers, a darle una oportunidad a los migrantes. En general requerimos a toda la sociedad a ser mas inclusivos” sostuvo Socorro Maravilla, y aclaró que muchas personas tienen la idea de que todos son ex convictos, de que fueron deportados por haber cometido un delito.

Pero no, no ponernos a analizar siquiera un momento las circunstancias que los llevaron ahí. Hay gente que por haber residido sin documentos los mandan para acá después de haber cometido una infracción de tránsito”, aclaró.

Ahora que convive de manera regular con estos migrantes deportados, se impresiona y se conmueve con sus historias de superación.

Siempre he creído que todos merecen una oportunidad. Estas personas tienen un deseo impresionante de trabajar y cuando uno se las brinda una oportunidad van a tener una gran lealtad hacia la empresa”.

Uno de los trabajadores que mayor lealtad han mostrado a la Empresa es Víctor Rodríguez, un migrante deportado de 56 años de edad, que radicaba en Los Angeles, California desde los tres años de nacido. Hace unos meses fue repatriado a Tijuana, y al igual que Miguel le fue muy difícil que se le abrieran las puertas de un trabajo, más aún por su edad, hasta que acudió a Seguros sin Barreras.

Ahora Víctor trabaja de lunes a viernes desde las 7 de la mañana hasta las 4 de la tarde atendiendo llamadas telefónicas. Cuando termina su turno asiste a clases de computación en el Centro de Capacitación para el Trabajo Industrial (Cecati), para mantenerse actualizado y competitivo con el resto del personal en su centro de trabajo.

Yo tengo que trabajar el doble que los demás, pero eso no me molesta, para mí es un reto”, dijo.

Los hombres de negocios

Existen algunos migrantes deportados que no llegan a Tijuana en busca de trabajo, al contrario, buscan abrir sus propios negocios y crear fuentes de trabajo. Aunque representan un porcentaje pequeño del total de mexicanos repatriados, sus metas con frecuencia son ambiciosas.

A través de un programa especial de apoyo a migrantes, la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra) busca asesorar a los mexicanos repatriados que quieran emprender un negocio.

Juliana Solís, titular del programa, explicó que solo un tres o cuatro por ciento de los deportados considera la opción de abrir una empresa, sin embargo tres personas ya han iniciado proyectos productivos y se encuentran en la etapa de búsqueda de financiamientos y apoyos de parte de las instituciones de fomento económico locales.

Uno de proyectos más sólidos es un call center, incluso el Clúster de este ramo ha recomendado su viabilidad y actualmente busca el apoyo de las secretarías de desarrollo económico del Estado y de Tijuana, así como de la Secretaría de Trabajo de Baja California.

Otro de los proyectos presentados ante Canacintra es un taller de manufactura de muebles. El empresario que lo encabeza es un mexicano que radicaba de manera indocumentada en Anaheim, California, y que logró alcanzar el éxito financiero con una pequeña fábrica y una tienda de muebles.

Tras su deportación su esposa se hizo cargo de la administración de la empresa familiar y ahora buscan expandir su operación en Baja California.

El tercer proyecto que busca impulsar Canacintra es un restaurante. El empresario es un chef que por décadas vivió y trabajó en el sector gastronómico en el área de Los Angeles.

A pesar de contar con un currículum extenso que lo avale y un plan de negocios trazado, la mayor dificultad para este emprendedor, así como muchos otros, son los permisos gubernamentales de operación, consideró Juliana Solís.

Ellos me comentan que en Estados Unidos es más fácil abrir un negocio, ellos van y dicen que quieren abrir un negocio en ese mismo día le contestan si es factible, no es factible o si se tiene que esperar meses para que le den un permiso para operar”.

Sin embargo este no es un factor exclusivo de los migrantes deportados, también lo es para los emprendedores locales, aclaró Solís. Lo que si es más complicado para los repatriados es obtener financiamientos de las instituciones bancarias, ya que se tienen que cumplir con muchos requisitos como cartas de recomendación, de no antecedentes penales, avales y otras más.

Como parte de la labor del programa que encabeza, Canacintra realizará una feria del empleo para migrante. Esta se llevará a cabo el 31 de julio en la explanada de la delegación de la Zona Centro de Tijuana, de 8:30 am a 2 pm.

Hasta el momento cinco empresas han confirmado su participación: Tres son plantas maquiladoras y dos más son call centers, que estarán ofreciendo entre 100 y 180 vacantes