De Argentina para nuestros directivos (Parte II)

Por Maru Lozano Carbonell

Laura Lewin, autora, consultora y capacitadora internacional que en exclusiva honra a Infobaja con esta segunda entrega para nuestros directores y coordinadores educativos, sobre todo nivel superior.

Ahora también los Directores tienen que preocuparse por el clima de sobriedad, ¿cómo abordar esto? Laura dice que sin el bienestar emocional no hay aprendizaje, si se consumen sustancias, si se está deprimido y se siente que no pertenece, le costará mucho aprender.  Así que los directivos tienen que promover para el docente y alumnos, ¡un aula sana!

Y ¿qué es un aula sana? Es un lugar en donde nadie interfiere con el aprendizaje de nadie. Un aula sana es la que el docente se vuelve custodio de la autoestima de los alumnos. Es un lugar en donde podemos identificar algún alumno que no la está pasando bien y ver cómo se puede colaborar con él.

Podría el docente pensar que, colaborar con el alumno en ese sentido no tiene nada qué ver con su materia, sin embargo, tiene mucho qué ver con los procesos de enseñanza y los objetivos de aprendizaje. ¡De nada sirve que un docente enseñe si el alumno no aprende!

Es vital identificar las necesidades de los alumnos y que en la institución haya un equipo interdisciplinario que puedan ayudar a los chicos, pero ahí está primero el rol del docente. Él es quien debe estar conectándose con el alumno, acompañarlo y comunicarse.

En otro tema recurrente, ¿qué podría hacer el directivo cuando su docente, fresco, le dice por mensaje que no asistirá a clase porque saldrá de viaje o que se irá a un concierto, etc.? Laura Lewin comenta sobre millennials, que son audaces, que no dudan en dejar un trabajo cuando ven que hay otros horizontes y retenerlos es todo un desafío porque se aburren, buscan cambios, no te dan tiempo extra.

Entonces el líder tiene que comenzar a entender que no son ni mejores ni peores que los mayores, son “diferentes” y habrá que buscar la manera de conectar con estos docentes que en realidad “sí” se comprometen, pero su lealtad la tendrás que negociar día a día. Les gusta la libertad pero necesitan mucha retroalimentación por parte tuya, que les acompañes, que les digas cómo van.

Dialogar. Si faltarán a clase, ¿cómo se podrán responsabilizar de ella de alguna manera? Reponiéndola, dejando actividades bien planeadas, etc., ¡que ellos sugieran como responsables de su grupo! Pero si no se sienten parte del proyecto será imposible.

Sin relación no hay resultados. Hasta que el director no logre relaciones de confianza, fuertes y saludables, va a ser muy difícil que sus docentes hagan lo que se necesita que hagan. Para esto es importante dar a los profesores el mismo nivel de autoridad que de responsabilidad. Tienes que capacitarlos para que puedan dar el nivel de excelencia, compartir información con ellos, reconocer sus logros, confía, dales permiso para equivocarse, trátalos con respeto y dignidad y ¡espera lo mejor de ellos!

¡Pero esto es un trabajo diario! como la ducha constante. Permítele a tus maestros no nada más hacer su trabajo sino ¡generar un impacto!

De los más de diez libros de Laura Lewin lee: “Mejores Directivos, Mejores Instituciones Educativas”, Liderazgo y Neuro-gestión en el Siglo XXI.  Yo lo he adquirido la versión digital, ¡imperdible!