¡Date cuenta!

Por Maru Lozano Carbonell

“Carlos tiene TEA, TDAH, y hoy 2 de abril es el día internacional de la concienciación del Autismo. Durante estos años nos hemos enfrentado a los dos lados de la moneda, escuelas que no están preparadas para niños como él y escuelas adecuadas, a maestros que representan un problema y a maestros que lo aman y hacen todo por enseñarlos. Deportes donde no lo han aceptado y entrenadores que tienen toda la paciencia por enseñarle. Compañeros que no lo invitan a las fiestas y amigos que lo quieren mucho. Médicos que le piden que se quede quieto y otros que le piden un abrazo antes de la consulta. Y así será toda su vida porque como sociedad aún nos cuesta aceptar lo que es diferente, es por eso que este día es para concienciar que el autismo existe y que podamos hacer la inclusión pero verdadera. Carlos es un niño feliz que cada día aprende más cosas, él está consciente de su condición pero nos dijo que él nació así porque a Dios le gusta hacer bromas”.

Esto lo escribió en sus redes sociales una querida amiga, mamá de Carlitos de 10 años.  

Desde una perspectiva holística y humanista, se ve el autismo como una habilidad especial más que como un problema. Este enfoque tiene como objetivo cambiar las percepciones sobre el autismo al verlo como una forma única de autoexpresión.

Las personas con autismo pueden tener dificultades con la comunicación, las interacciones sociales y los comportamientos repetitivos, lo que puede dificultar la vida diaria.

Estas personas pueden tener dificultades para comprender el mundo que les rodea, adaptarse al cambio, hacer amigos y comunicarse de forma eficaz. Además, pueden exhibir conductas o intereses restringidos y repetitivos, así como formas peculiares o inusuales de moverse.

Es importante señalar que, aunque algunas personas no autistas también pueden tener algunos de estos síntomas, en las personas con el espectro, estas características pueden ser más prominentes y tener un impacto significativo en sus vidas.

Si nos referimos a Carlitos, tenemos que darnos cuenta que ellos saben lo que tienen, sienten incluso que quieren actuar como los demás y al no poder, se tornan ansiosos porque su condición los limita. Es importante en la adolescencia acompañarse de un psiquiatra para que apoye con medicamento en caso de que la ansiedad, depresión, etc., surjan y rebasen.

Por supuesto hay niveles y profundidades en esta condición. Informémonos todos para poder incluir en nuestra mente la existencia y coexistencia de todos. Ale Padilla de Innovautismo, aquí en Tijuana comparte que: “El Autismo es un conjunto de retos y logros, dificultades y sorpresas, tristezas y alegrías. Autismo es tu hijo, con sus peculiaridades, sus gustos y sensibilidades; con sus rabietas y habilidades. Autismo es un arcoíris de muchos colores, todos igual de bellos y diferentes. Aprendamos a aceptar”.

Recordemos siempre que -tanto los que tienen esta condición como las mamás y familiares- sí les interesa relacionarse con los demás porque lo necesitan. También saber que sí pueden expresar sus sentimientos. No viven en un mundo aparte, vivimos todos en el mismo mundo y la inclusión es vital y, por favor, el origen de su autismo no está en la falta de afecto o en las vacunas.

Para ajustes razonables, consulta expertos. ¿Qué tan informados y preparados estamos para dar la mano?