Cultura y cuadripollos

Por Guadalupe Rivemar Valle

giralunas5@hotmail.com

No entiendo por qué mi hija universitaria me impide ir a comprar al Soriana, con singular afán hace limonadas en lugar de consumir refrescos y además se burla de mí cuando hago sopa de fideos y al ponerle el consomé, comento que ahora cada vez que uso “cuadripollos”, se me viene a la mente uno de los ex aspirantes a la presidencia de México. Algo me dice ella del 132. Pero yo sigo con mis necedades que a veces pago muy caro.

Insisto en que los funcionarios públicos de cualquier color y nivel, tienen obligación de rendir cuentas y atender a los ciudadanos, a todos, pero con mayor cuidado a quienes se han desempeñado en algún sector durante décadas y esto los hace autoridades naturales en su ramo. Yo que voy y vengo sobre las rutas del arte y la cultura, también me doy el lujo de opinar, en ocasiones a título personal, pero también como parte del Foro Cultural Ciudadano, FOCUC, que por cierto, el próximo mes de agosto cumple 7 años de participar como un grupo atento a las políticas públicas que afectan al gremio.

Hay otras agrupaciones a nivel nacional, como ConArte AC que hacen sus observaciones en cuanto a la ruta que debe tomar la cultura en el país. Circuló hace unas semanas, una carta dirigida a los entonces candidatos al trono, con puntos a considerar por quien resultara electo, independientemente del partido que represente, puesto que como sabemos, el acceso a la cultura está considerada como un derecho ciudadano. Pero ésta es solo una frase hecha si no se toman medidas estrictas para que se optimice, o se cierre el círculo de la relación entre artistas y público, con todo los elementos que se requieren para que esto suceda, integrando las estrategias de planificación incluidas desde un Plan Nacional de Desarrollo.

Uno de los principales a los que alude el documento, implica el que se considere a la cultura: “como un sector productivo, y que por ello tenga acceso a créditos, estímulos económicos y fiscales diseñados de acuerdo con sus propias características”. Se habla de dividendos sociales y económicos, y sugiere que: “el gobierno deje de ser el único (o muy principal) promotor en este ramo”.

Esto podría entenderse también como una manera gradual de eximir al estado de su responsabilidad de subsidiar el arte y aquí es donde la participación de todos los llamados actores culturales deben ser considerados a través de foros de consulta regionales, abiertos a la comunidad, para definir como se dan estos pasos, antes de que se legisle al respecto y la cultura con todo su patrimonio tangible e intangible se convierta en un negocio redondo de una minoría o élite que pudiera tener acceso a estos mecanismos. Aquí en Tijuana ya se perfilan los VIP de la cultura.

¡Hay que estar al pendiente de la sopa de fideos, de las protestas de los jóvenes, de la economía doméstica, de la economía cultural! ¡Y para colmo hoy se me terminaron los “cuadripollos”!

*La autora es promotora cultural.