Cultura de la resolución pacífica

Por Maru Lozano Carbonell

Siempre que haya personas habrá conflictos y, como cada cabeza es un mundo, la pugna por satisfacer las diferentes necesidades hace que de repente se oculte nuestro lado amable.

Imaginemos, por ejemplo, una pareja que desea separarse y recurre al abogado para juntar el tiradero. Solo que de pronto -entre el esfuerzo económico y el desgaste personal- uno gana y el otro pierde.

Hay una manera de resolver pacíficamente las cosas bajo la premisa “ganar-ganar” y es que en nuestro querido México no progresaremos sabiendo que la impartición de justicia no es satisfactoria y además genera desconfianza e incertidumbre.

Existe una alternativa buenísima para resolver muchas de las controversias fuera de los tribunales de manera más rápida: La mediación.

¿Cómo podríamos diferenciar la mediación del arbitraje? En mediación ambas partes ganan; en el arbitraje, después de una confrontación, alguien tiene que perder.

¿Cómo funciona? Hay un mediador que cuenta con experiencia acreditada y se encarga de establecer la comunicación y acercamientos necesarios para que las partes lleguen a un arreglo que se ajuste a sus necesidades, plasmando y firmando esto en un convenio oficial.

En Tijuana se han formado varios mediadores para ayudar a aligerar la carga del Ministerio Público con éxito. De los delitos que por justicia alternativa se han mediado están: Amenazas, difamación, abusos de confianza, daños en propiedad ajena, incumplimiento de obligaciones, entre otros.

Por su parte, la Junta de Conciliación y Arbitraje cuenta con un módulo de mediación laboral para que se logre un acuerdo entre patrones y trabajadores, sin tener que llegar a juicio.

Nuestro gobierno ofrece estos servicios siempre que la ley permita este tipo de conciliación.

También tenemos el CIAM, que es el Centro Internacional de Arbitraje y Mediación el cual ofrece a la comunidad empresarial de ambas Californias, los servicios de mediación de disputas comerciales y asesorando en la redacción de cláusulas, así como el manejo de procesos en la solución de conflictos.

El DIF ya capacitó desde el año pasado a sus colaboradores para implementar la herramienta de la mediación, a través de CEMAJUR (Colegio de Especialistas en Mecanismos Alternos y Justicia Restaurativa) y así facilitar la cultura de la paz en familias y sociedad.

El 21 de enero se conmemora el día internacional de la mediación y sería estupendo que veamos en las universidades, no nada más diplomados para certificarse como mediador, pero posgrados que se enfoquen en áreas específicas y empezar a darle en México la difusión que merece. Es que hay mediadores para cuestiones familiares, civiles y mercantiles, así como para formar equipos de solución en la vida entre vecinos, en parejas en crisis, en el aula de una escuela, en el sistema educativo (desde los planes y programas de estudio), en la convivencia y diversidad, por mencionar algunos.

Mediación no es terapia, no es consulta jurídica. Mediación es recibir la intervención para que un “imparcial” genere la corresponsabilidad de los involucrados porque ellos son los sabios e interesados en saber lo que precisan.

No es lindo poner absolutamente todo en manos de un juez que decida por nosotros, ¿cierto? Aprendamos de los mediadores estadounidenses, españoles, argentinos… y de todos aquellos que procuran la armonía con este sustento serio como una buena opción de restauración voluntaria.

¡Felicidades mediadores!