Cultivo en el hogar, opción para las familias

Por José Alfredo Jiménez    Foto: Roberto Córdova-Leyva

Israel Espino Hernández es ingeniero agrónomo fitotecnista y tiene un invernadero en La Presa Tijuana, donde enseña técnicas de cultivo a familias y personas interesadas en sembrar sus propios alimentos.

Como técnico agrícola, dijo que es iniciativa de todo profesional en la materia el tener un lugar de prácticas donde exponer la teoría y proyectos en los que se trabajen; en su caso, paga renta del espacio a una asociación mutualista para tener el acercamiento con la comunidad.

Ha tenido contacto con diversos grupos sociales, además de personas interesadas en lo individual, a quienes ha enseñado los procesos de cultivo donde el objetivo es educar a la gente para que planten sus propias cosechas.

Espino Hernández enseña principalmente dos métodos de cultivo: el orgánico y la hidroponía. Explicó que el método orgánico es el cultivar una planta en tierra de forma normal, y con la hidroponía las plantas crecen en agua con soluciones de nutrientes.

Plantas de alimento son las que más interesan a la gente, como chile, tomate, cebolla, ajo, cilantro, albahaca, hierbabuena, menta, romero. Por ello el proyecto se enfoca en plantas de alimentación, aromáticas y medicinales.

Las plantas de cactus y suculentas, de ornato, son las plantas que trabaja principalmente para subsistencia propia, que es de donde obtiene recursos para mantenerse por la demanda comercial de las mismas.

La enseñanza

En las capacitaciones que imparte a los interesados se habla sobre qué es un huerto y cuál es su importancia.

Se les explica dónde y cómo instalarlo en el domicilio para tener la luz, aire, sol y agua suficiente, así como el espacio adecuado para la siembra.

“Por ejemplo si se habla de 12 metros cuadrados, se alimentan seis personas; pero si dice ‘No, nomás tengo tres metros’, bueno, con eso alimenta a dos personas”, explicó.

Enseñan además cómo se germina una semilla, el trasplante y se respoden temas como el cambio climático, la calidad del agua, suelo, la nutrición que ha cambiado con los alimentos, así como los transgénicos, para de ahí pasar a la elaboración del “bocashi” o la pila de la vida, la composta, un cantero o un contenedor para tener las plantas.

La hidroponía

Espino Hernández explicó que la hidroponía es un revulsivo dentro de la agricultura, el cual se puede implementar en casa con bajos costos y buena cosecha.

“Hidroponía quiere decir ‘cultivo sin suelo’, donde únicamente se implementa un sustrato que es acrilato de potasio al agua y se hacen como geles agrícolas y ahí crece la planta”, explicó. “Uno de los usos es el forraje verde hidropónico, donde un kilo de semillas da 7 kilos de forraje en siete días, ningún otro tipo de cultivo lo da”.

Para el proceso hidropónico se necesitan contenedores, que pueden ser tubos Avs o depósitos de plástico de cualquier medida, incluyendo como tambos, así como sustratos y semillas.

En los contenedores recircula el agua por medio de una bomba, donde el líquido lleva un proceso de nutrición con fórmulas hidropónicas de fertilizantes para que contenga los nutrientes que la planta necesita y cuando la raíz tenga contacto se empiece a desarrollar.

El lugar debe tener una limpieza extrema, pues al ser una técnica que no usa suelo, el agua puede contaminarse muy fácil afectando la cosecha.

Los beneficios

El especialista comentó que para producir un kilo de forraje verde en hidroponía se consumen alrededor de 2.5 litros de agua, mientras que en el campo abierto, producir un kilo de alfalfa, consume 700 litros de agua.

“La diferencia es grande, es por eso que la hidroponía da la ventaja de poder manejar al mínimo el consumo de agua con un buen resultado”, dijo.

Otro beneficio es el tiempo que toma para que crezca la cosecha. “La lechuga en 33 días se saca una cosecha en hidroponía y en cielo abierto (método orgánico) puede irse hasta 45 días de cultivo; el tomate puede llevarse 65 días en cielo abierto, mientras que en hidroponía puede llevarse de 38 a 40 días”, comentó.

En cuanto a costos, dijo que la diferencia es grande, ya que primeramente al producir los propios alimentos, un kilo de tomate en el mercado que vale 35 pesos producido en casa puede costar 6.50 pesos.

Además, se tiene la certeza del origen del alimento y qué productos intervinieron en la cosecha, mientras que con productos comprados no se sabe.

Para conocer más, puede comunicarse a los teléfonos: (664) 169-7242, (664) 757- 4252, y al correo isra-espino@hotmail.com.