Cuidado con las ‘fake news’

Por David Saúl Guakil

La mentira o noticia falsa siempre será un golpe bajo, tanto para el que la utiliza como para el que la recibe, el que la hace pública a sabiendas que está actuando en base a una creación falaz y por lo tanto maligna, no tendrá reparo alguno para publicarla, porque no solamente quiere hacer ‘ruido’, sino por el hecho, seguramente, que esa mentira responde a intereses económicos que él mismo recibe desde las sombras, porque dicho sea de paso, pocas veces una difamación ve la luz de la verdad.

El receptor directo y perjudicado de la misma, es sorprendido, él nunca espera algo así, sobre todo porque actúa con transparencia en sus actos y por la misma razón, no está acostumbrado a las infamias.

En estos momentos donde México transita por un corredor político lleno de ‘dimes y diretes’, es necesario que tomemos conciencia, más que nunca, que tanto los partidos políticos en su visión global como los propios candidatos en lo individual, serán atacados por las despiadadas ‘fake news’ que comenzarán -o seguirán- con su labor de desprestigio, acusaciones sin comprobar y fuentes desde lo oscurito que nadie conoce y mucho menos acredita.

Lo que no necesita el país en estos momentos, son de este tipo de artimañas para posicionar o vender una figura pública, personal o de institución, lo que sí necesitamos es altura de miras en el manejo de la información y que cada quien se haga cargo ‘de frente’ de lo que acusa o inventa sobre una persona, para esto, el camino más limpio a transitar es respetar las diferencias y las preferencias, no cuestionar antes de analizar y manejar con ética y profesionalismo las noticias que pudieran impactar, en lo positivo o negativo, a una familia entera porque se pretende difamar a un personaje.

Cada medio de comunicación está obligado a cumplir con el cometido de informar desde lo objetivo, -afortunadamente en nuestro Estado son más los que cumplen cabalmente este requisito-, que aquellos quienes desde la fachada de un medio digital que nadie controla ni comprueba la veracidad de lo que se dice, crean páginas cada cinco minutos con el único fin de someter a ‘su verdad’ a los lectores, esos estarán condenados a desaparecer, por lo menos en la mente del público que hoy, no se cree tan fácilmente este tipo de maniobras que a nadie le hacen bien, ni a los mismos que las provocan o fabrican para sacar un provecho económico, que a la larga no podrán sostener, simplemente por insalubres.

En estos meses que se avecinan, donde toda información debe ser extremadamente cuidadosa en su contenido, más que en sus formas cuantitativas, démosle un voto de confianza a los medios que informan con objetividad en base a fuentes fidedignas, esas que nacen de una investigación periodística seria, que pueden ser verificadas, que responden a un compromiso ético, no a una ‘fecha de ocasión’, o con el fin de tratar de dañar a alguien en particular para favorecer al que actúa de mala fe.