Cuba, unos déspotas y 11 millones de esclavos

Juan José Alonso LLera

“El 2022 ha sido rudo. Nos han querido imponer a la mediocridad como símbolo patrio y al resentimiento como lengua nacional. La violencia, la simulación y la ignorancia nos acechan. 2023 será mejor si logramos desarticular el loco embate del tiranuelo y de su secta. Amén”. Víctor Trujillo

Viajar a Cuba esta Navidad fue para mí un reto muy interesante, más allá de salir de Tijuana cuando cerraron el aeropuerto, cenar en Nochebuena en el Wings de la T2 en CDMX, perder mi estancia en Varadero, mover mi reserva en “La Guarida”, tener lluvia todos los días, escasez de tabaco y ron. Significó una toma de decisiones constante, que la realidad poco tuvo que ver con el plan inicial, pero sin duda fue el mejor, peor viaje que he tenido.

La Habana (en español, Havana en inglés) es un lugar maravilloso de gente cálida que vive en condiciones de pobreza, derivado del triunfo de una revolución que hoy poco importa, pero tiene a un pueblo sin comida, sin servicios, atrapado en los años 50’s, ya que a los déspotas que gobiernan lo único que les importa es seguir teniendo 11 millones de esclavos para ellos poder vivir como magnates, toda la familia Castro incluida. Sin duda la isla dejó de ser el burdel de los americanos para convertirse en una película en blanco y negro, atrapada en un cruel pasado. ¡Que jamás!, quiero para mi México lindo.

Cuba, oficialmente República de Cuba,​ es un país soberano insular, asentado en las Antillas del mar Caribe. El territorio está organizado en quince provincias y un municipio especial con La Habana como capital y ciudad más poblada.

El gobierno continúa reprimiendo y castigando prácticamente cualquier forma de disenso y crítica pública. A su vez, siguen padeciendo una crisis económica severa que impacta en sus derechos sociales y económicos. Esto implica que la vida en Cuba es muy barata, pero también la baja calidad de ésta. De los 11 millones de habitantes más de ocho millones vive por debajo del umbral de la pobreza del Banco Mundial.

Todo esto tomando en cuenta la industria azucarera, petroquímica, tabaco, construcción, níquel, acero, cemento, maquinaria agrícola, medicamentos y productos biotecnológicos, que solo aportan a tener un gobierno mas obeso y enriquecer a tres pillos, bajo el mito revolucionario.

Con el pretexto del “embargo”, “bloqueo”, es importante no caer en la trampa de convertir este debate en una cuestión económica, porque no lo es. La producción en Cuba está hundida simple y llanamente porque la isla ha sufrido sesenta años de comunismo.

Y el hecho de que la economía funcione mejor o peor, o el hecho de que Estados Unidos tenga una u otra forma de relación comercial con la isla, no justifica en absoluto las reiteradas violaciones de los derechos humanos que ha perpetrado y sigue perpetrando el “castrismo”, desde 1959 hasta hoy.

“La gran farsa del ‘bloqueo económico’ a Cuba: así miente la izquierda para defender a la dictadura”

Cuba es el vivo ejemplo de un país maravilloso que pudo ser potencia, donde todo está por hacer, la pregunta es: ¿Cuándo empiezan? Sin duda parte fundamental es la democracia, que no la vi por ningún lado.

Déspota: soberano que gobierna con un poder total sin someterse a leyes ni a limitaciones.