Crónica de una pandemia anunciada

Por Héctor Fernando Guerrero Rodríguez

Hoy más que nunca la sociedad y las empresas se enfrentan una situación inédita, al menos para esta generación. En medio de un vaivén de noticias de todas partes del mundo, unas ciertas otras no tan ciertas y una gran mayoría falsas, el ambiente se encuentra enrarecido. Se pueden observar situaciones tan ilógicas para el ojo común como el que en una ciudad como San Diego tenga más de 700 casos positivos de Covid-19 y Tijuana no alcance ni 20 confirmados para el fin del mes marzo… a reserva que una línea inventada por el ser humano llamada frontera, o una diferencia de idioma y cultura nos haga más inmunes que nuestros vecinos.

Desde hace ya varias semanas una especie de ola viene desde Asia y Europa con una consigna tajante “Quédate en casa”, a pesar de la aparente simplicidad del remedio para evitar contagios, una especie de deja vu va sucediendo en cada lugar. Sucede una crónica de una pandemia anunciada en el que llamado se hace, no se le da seriedad, no se siguen las indicaciones y el resultado es el mismo: explosión en el número de casos Covid-19 confirmados, y peor aún, las muertes que van sucediendo por este motivo que llegan a rebasar la capacidad de las funerarias. Y entonces la gente empieza a quedarse en casa. Una prueba de que a veces ni conociendo el futuro, se es capaz de corregir el presente.

Las empresas se han visto obligadas a cambiar su manera de operar dependiendo al sector al que pertenezcan. Los restaurantes hoy solo preparan comida para llevar, en los supermercados existe un nuevo protocolo para interactuar con los demás clientes y con los que ahí trabajan. Lugares de entretenimiento que temporalmente han detenido sus operaciones, aunque no se sepa aun cuánto durará el “temporalmente”.

La industria maquiladora, el sector que probablemente más emplee en esta región se enfrenta al reto más grande hasta el momento, más grande que la misma rotación de personal. Debido al gran número de personas que se llegan a concentrar en un mismo lugar de trabajo, es que varias plantas de manufactura tomaron medidas casi de manera inmediata. Entre estas están las de proveer gel anti-bacterias, espaciar los lugares en los comedores, entregar los alimentos de manera segura, organizar la entrada y salida de personal para mantener la sana distancia, toma constante de temperatura a los colaboradores, enviando a sus casas con goce de sueldo a aquellos que pertenezcan a los grupos vulnerables, entre otras muchas medidas más.

Pero a pesar de toda esta serie de medidas tomadas incluso antes de que las autoridades lo establecieran, sectores como el automotriz, el electrónico y el textil muy probamente se verán obligadas a detener sus operaciones por no considerárseles esenciales durante la pandemia. Plantas que manufacturan productos médicos podrían ser la excepción por su propia naturaleza.

Sin embargo, independientemente de las medidas establecidas por las autoridades de nuestra ciudad, estado y país, la diferencia la va hacer la gente misma con su conducta. Hay quienes no podrán quedarse en casa, como los que colaboran con la actividad médica en cualquier etapa de su cadena de suministro, o los que viven al día y no tienen otra opción, pero cualquiera que sea nuestra situación, exageremos en prevenir el contagio como nos gustaría que los demás exageraran para no contagiar a nuestros seres queridos.