Crítica y autocrítica

A mi parecer Octavio Paz fue, particularmente a partir de 1968, un constante crítico del sistema político mexicano. El régimen ni lo oyó ni lo vió: Simplemente lo ignoró. De los  errores y extravios de nuestro sistema político, Paz escribió: “Los socialismos de los países subdesarrollados fueron, desde el punto de vista de la teoría, un contrasentido y, desde el de la política y la economía, un desastre colosal. No dejaron sino ruinas.

 

 

El caso más notable –tristemente notable-  es el del régimen de Fidel Castro. Comenzó con un levantamiento en contra de una dictadura; por esta razón,  así como por oponerse a la torpe política de los Estados Unidos, despertó grandes simpatías en todo el mundo, principalmente en América Latina.

Sin embargo muchos intelectuales latinoamericanos, obliterados por un atracón de ideología, aún defienden a Castro en nombre del “principio de la no intervención”. ¿Ignoran acaso que ese principio está fundado en otro: el “derecho de autodeterminación de los pueblos”?. Un derecho que Castro, desde hace más de treinta años, niega al pueblo cubano.

Las contradicciones y extravíos que he señalado no condenan enteramente a esos movimientos. A veces los errores son fecundos y los extravíos son avisos, escarmientos.  Ojalá que esas naciones aprendan de sus descalabros. Acorraladas entre tradición y modernidad, entre un pasado vivo pero inerte y un futuro reacio a convertirse en presente, tienen que escapar del doble peligro que las amenaza: uno es la petrificación, otro es la pérdida de su identidad.

Tienen que ser lo que son y ser otra cosa: cambiar y perdurar. Para lograrlo, tendrán que encontrar modos y metas de desarrollo más acordes con su genio. A esos pueblos, víctimas de jefes delirantes, les ha faltado imaginación política.

Pero la imaginación, la verdadera, nace después de la crítica: no es una fuga de la realidad sino un enfrentarse a ella. El ejercicio de la crítica requiere inteligencia y, asimismo, carácter, rigor moral. La crítica que propongo es ante todo una autocrítica. Su misión consiste en extirpar en su raíz a la mentira, -yo adicionaría la simulación-  que es el mal que mina a las élites de esos países, especialmente a los intelectuales, y que los lanza hacia quimeras y espejismos. Sin esa reforma moral, los cambios sociales y económicos se convertirán en cenizas.

A estas conclusiones había llegado en los últimos tiempos de mi estancia en la India cuando, en octubre de 1968, la represión gubernamental del movimiento de los estudiantes me obligó a dejar el servicio público. Como en 1950, la ruptura de 1968 fue espiritualmente saludable. Fue abrir una puerta condenada y salir  a respirar otra vez el aire puro y áspero de la montaña”.  

Así como las escaleras se barren de arriba hacia abajo, igualmente las casas se barren y se deben limpiar de adentro hacia afuera. Este símil es aplicable a la limpieza, orden y transparencia que deben observar los políticos y los partidos al hacer política, y los gobernantes y la burocracia a la hora de detentar y ejercer el poder público.

 

José Cervantes Govea  radica en Tijuana, es Contador Público egresado de la U.A.B.C. y Abogado egresado de UNIVER Tijuana. Acepta comentarios a jocegovea@yahoo.com

 

 

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