Creyendo en el milagro

Por Guillermo A. Sánchez-Aldana

Vaya que es difícil ver a la afición mexicana tan dividida con respecto a lo que piensan de su selección cuando el mundial está tan solo a una semana de arrancar. Y es que de un lado están los eternamente devotos a la causa tricolor que, quizá ciegamente, confían que se trata de la mejor selección azteca de los últimos tiempos y que con la combinación de experiencia y juventud se podrá lograr algo histórico, mientras que del otro lado de la moneda se encuentran los autoproclamados ‘anti-Osorio’ que aseguran que bajo su mandato no lograran ni superar la primera fase del torneo. Es cierto que bajo la gestión del técnico colombiano se logró clasificar al mundial de manera sencilla y hasta cierto punto cómoda, pero se trata del mismo hombre que a una semana de que arranque la participación de su equipo dentro de la justa global aún no determina cuál será su cuadro titular para enfrentar al actual monarca del mundo.

El experto en los experimentos y las rotaciones sigue tratando de perfeccionar su ‘arte’ mientras que el conjunto teutón aprovecha el tiempo para foguear a sus jóvenes y afianzar su esquema para defender el campeonato obtenido hace cuatro años en Brasil, y ni la persona más positiva puede negar que esta realidad asusta. Se trata de una versión reforzada de aquel conjunto que humilló al equipo de México hace un año en la Copa Confederaciones con el marcador abultado de 4-1, y en ese tiempo difícilmente se podría decir que se han visto mejoras en cuanto a funcionamiento colectivo por parte de los nuestros. Además, el conjunto azteca fue colocado dentro de uno de los grupos más complicados de la fase de grupos de Rusia 2018, ya que se encuentran enfrascados con el actual campeón del mundo, con una Corea del Sur que viene de ser campeona de Asia y con un combinado de Suecia que viene fortalecido tras dejar a su similar de Italia fuera del torneo internacional. Para el aficionado común el panorama luce más complicado que nunca, pero curiosamente tanto cuerpo técnico como jugadores están convencidos de que este no es el caso.

Es difícil explicarlo, pero dentro de las toneladas de incertidumbre que rodean al equipo mexicano en el día a día son ellos los que denotan cierta confianza de que este mundial podría ser distinto. Vaya que lo es por todo lo mencionado anteriormente, pero para ellos este es el mundial en el que se podría cumplir el pase al anhelado quinto partido, lo cual luce increíble hasta para el fan más novato. Los medios podrán criticar constantemente la baja de juego de algunos jugadores, pero ellos son los primeros en decir que en el mundial las cosas serán distintas y que superar a los primeros tres rivales no es una locura. Tanto aficionados como expertos podrán criticar los métodos del técnico, pero dentro de la mente erudita de Osorio la idea de formar un 11 en base al rival es algo lógico y sus jugadores lo apoyan completamente. Seguramente fe ciega, pero hasta cierto punto contagiosa.

Será difícil, pero al menos uno se guardará sus quejas y seguirá creyendo en el milagro hasta que termine la participación de México. Como dicen previo a una presentación: preguntas u opiniones hasta el final.