¿Crees o creas?

Por Maru Lozano Carbonell

Hablando de la realidad, ¿la crees en automático? De hecho ¡la creas! Todo lo que experimentas primero lo pensaste, luego lo decretaste, enseguida lo sentiste y por ende vibraste.

Hablemos primero de lo que piensas. El poder de pensar nace porque hay un campo eléctrico en el cerebro. Cuando piensas algo por más de diecisiete segundos y de manera frecuente, creas una realidad. Siempre habrá dos maneras de pensar: positiva y negativamente. El logro está en pensar mejor, aunque cueste; podemos identificar algo negativo, pero inmediatamente contrasta el antónimo positivo para que cambies primero en la cabeza. De ahí viene el “milagro”, de “mi logro”.

Ya que ubicaste el pensamiento positivo, ¡decreta en voz alta o escríbelo! Hacer esto tiene un poder más intenso que simplemente pensar. Al decretar así, tus células captan la energía, ahora estarías uniendo a tu labor a más de ti, es decir, a todo tu cuerpo. Habla lo que visualizas. Es que, si piensas en tener mejor remuneración, pero hablas quejándote del sueldo, cortas de inmediato el trayecto de atracción positiva.

Enseguida viene la emoción. Ese sentir que el universo escucha. Si estás temeroso, vuélcate en el antónimo que te ayude a sentir mejor, en este caso, sentir tranquilidad y seguridad. Tu trabajo será sólo enfocarte en sentirte tranquilo, así que la emoción, aunada al decreto y a lo que pensaste, hace que tu realidad sea creada en un tiempo más corto.

Enseguida vibra la emoción para crear en tu ser esa sensación que deseas. Así atraerás con máxima expresión. Por ejemplo, piensas en tener un mejor salario, lo decretas verbalmente con cantidades, sientes la emoción alegre y satisfactoria de recibir regularmente lo que deseaste y vibras con todos tus sentidos, imagina y siente ver, escuchar, tocar, probar, oler.

La energía está en todas partes. Fíjate que, en 1920, Lev Termen, músico y físico ruso, estaba realizando experimentos en el campo de medición de gases y radiofrecuencias, escucha un sonido que provenía de una antena, pero ¡él no tocaba esa antena! Y resulta que desarrolla un instrumento musical con el que empieza a dar conciertos.

La gente decía que estaba escuchando las voces del éter, entonces lo bautizan como eterófono y después se le queda el nombre de theremin. Increíble que dos antenas metálicas detecten la posición de las manos del theremista, quien con una mano controla la frecuencia y con la otra el volumen. Las señales eléctricas se amplifican y se envían a un altavoz.

El mismo ruso, al estar trabajando en su experimento para medir la densidad de los gases, se asombró al descubrir que se producía un sonido que ¡variaba según la posición de su mano! Te invito a buscar y conocer el theremin. ¡Es increíble!

La atención es intención, también intensión. La energía es el reflejo de la vida y puedes manejarla porque aunque no la veamos, ¡existe! Y ya nos decía Tesla: “Si quieres entender el universo, piensa en energía, frecuencia y vibración”.

Definitivamente la energía es fuerza y es información. Tú decides cómo la quieres.

Invierte en atraer pensando, decretando, sintiendo y vibrando algo bonito cada día. Tómate unos minutos para sentir gratitud. Y si este ejercicio de reflexión lo haces varias veces al día, ¡qué mejor!  Dedícate a ti, a meditar. Recuerda: “Cuando medito, ¡me edito!”.

 

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