Creatividades opuestas

Por El Recomendador

Contrasto para que el lector elija mejor y de acuerdo con sus propios gustos, dos tipos de creatividades opuestas. En realidad, se pregunta al lector: ¿qué tipo de relatos te gustan más, los del tipo del que menciono con el número UNO o del tipo de los que menciono con el número DOS?

1.- El ilusionista. (The illusionist). Dirigida por Neil Burger, Estados Unidos, República Checa, 2006. Viena, principios de la década de 1900, un mago llamado Eisenheim se enamora de una duquesa comprometida y usa sus habilidades para robársela de las garras de su prometido, el Príncipe Heredero.

El vínculo entre el cine y la magia existe desde el principio. Uniendo fuerzas con Edward Norton (fantástico) y la encantadora Jessica Biel, Neil Burger consiguió un gran éxito. En parte misterio, en parte thriller y en parte romance, este cuento clásico atrapa nuestra fascinación por la creatividad de sus trucos.

Una joya caída en el olvido, dicen algunos críticos. Sin más comentarios de nuestra parte. La encuentra en MUBI.

2.- El método Kominsky, es una serie norteamericana con tres temporadas patrocinada por Netflix. Chuck Lorre crea alrededor de Michael Douglas y de otros muy famosos actores de Hollywood esta serie en que actúa como Sandy, un famoso profesor de Teatro que según se dice desarrolla un método de enseñanza para los actores que vive una amistad íntima con su representante artístico un millonario excéntrico.

La pareja vive haciéndose confidencias y haciendo disputas más o menos ingeniosas. El relato nos presenta la vida contemporánea de un conjunto ancianos en la antesala de la muerte en plena época contemporánea y lo suficientemente ricos y frívolos como para insertarse con entusiasmo en la sociedad de consumo actual y sus valores fundamentalmente mercantiles.

Lo que se intenta y a veces consigue es lograr una telenovela de equívocos para hacer reír: El cáncer acecha, las próstatas de los masculinos crecen hasta convertirse en melones. Los usos y costumbres y los protocolos son cada día más detallados en una vida, en realidad vacía, pero que no se quiere reconocer como tal.

El humor negro difícilmente cuela ese absurdo y sinsentido total de la vida de los protagonistas. La serie se prolonga más allá de lo razonable intentado presentar más incidentes de unos ancianos simpáticos que vivieron todo lo que implicó el siglo veinte, incluido hasta un Óscar cinematográfico y una boda con una mamá como ministra religiosa que decide casar a novios que ya están amancebados y también pasaditos de edad.

Para quienes están conformes y felices con la manera de vivir que acabamos de criticar, esta serie muestra, según ellos, “el lado más divertido de envejecer”. Cuenta la serie con un Globo de Oro, tres nominaciones a los Emmy y figura en las listas de “las mejores comedias”. A este tipo de críticos los seducen los diálogos sobre salud y trabajo con su tono tragicómico y divertido a la vez. A otros cansa y decepciona la insensatez de una vida supuestamente cómoda y con desenlace en una vejez sin rumbo ni sabiduría. Usted dirá.