Corren apuestas

El Recomendador

Mientras veíamos en familia la tercera temporada de La Casa de Papel, tres de nosotros empezamos a apostar. Recordamos que esta serie española fue multipremiada por su ingenio, por su inventiva, por la originalidad de sus aventuras que relatan el asalto a la Fábrica Nacional de la Moneda y Timbre de España. Cómo una bien concertada banda que recluta el Profesor se embolsa miles de millones de Euros. Cómo los personajes de una pandilla cuidadosamente entrenada y con una personalidad muy maja, adjetivo aplicado a las clases populares de Madrid que gustan y atraen mucho al espectador por su simpatía, belleza o gracia consuma una aventura increíble y con un final que nadie esperaba.

Conforme empezamos a ver la tercera temporada de la serie, dos de nosotros advirtieron que el que fue inicialmente un exitoso relato estaba siendo restirado por Netflix sólo para efectos mercadotécnicos; es decir, para captar con el mayor éxito que se pudiera al público inicial. Uno de nosotros comentó que la repetición de un asalto por los motivos que relata este añadido no resulta creíble. Si usted ya es multimillonario impune, ¿cuál puede ser el motivo para arriesgar su vida y su libertad en otro asalto temerario y absurdo? Pero alguien respondió que todo mundo puede tener las adicciones caprichosas que se le antoje tener. ¡Bueno, en fin, sea lo que sea, con tal de seguir viendo una serie que nos gustó en su primera parte!

Luego se cruzaron apuestas entre nosotros, la más inteligente de la familia nos recordó la serie de HBO, Juego de Tronos, que iba viento en popa en su enésima temporada, cada vez con más espectadores, cuando los productores terminaron abruptamente con la serie debido a un convenio por el que se obligaron a ello. Esto cayó por sorpresa a sus fans que tenían suspendida la respiración para ver más y más de los prodigiosos dragones inteligentes y obedientes a su mama, la despampanante, feroz, sorprendente y vengativa reina rubia Daenerys.

A punto de concluir el último capítulo de la Casa de Papel, tres de la familia apostamos: el primero, decía:  ̶ ¡Mira, el final consistirá, ahora sí, en que matarán a todos, confirmando que el mundo está totalmente corrompido y es un cruel asesino, porque así conviene a los que mandan!  ̶ ¡No, mira, se van a salir con la suya y se quedarán con todo el oro de España y van a seguir la tradición Robin Hood!

¡No!, terció finalmente el tercer mirón: ¡nos van a dejar en suspense y sin final para embarcarnos en una cuarta temporada!

El más sensato de nosotros nos invitó a seguir la huella de lo que producirá más dinero para tener el mapa del tesoro de cuál podría ser el final que va a triunfar como desenlace de la serie.

Ahora que está de moda “convencer” a los diputados de que legislen para los tiempos en que está ocurre el sueño de Alicia en el País de las maravillas, quizá se ha llegado el tiempo de que protejan a la indefensa audiencia y obliguen a las empresas de entretenimiento a advertir a sus seguidores a qué le tiran cuando se embarcan a elegir una serie.