Contrapeso

Por Manuel Alejandro Flores

La reflexión no es menor. Una democracia funciona y es madura derivada de los contrapesos entre los poderes públicos y las fuerzas políticas divergentes en un Estado-Nación.

En una buena democracia, nunca se gana todo ni se pierde todo. Las minorías deben estar representadas a través de sistemas de plurinominalidad y se debe garantizar equidad en las elecciones para que los partidos políticos puedan competir y pedir el voto de los ciudadanos.

El próximo 2 de junio elegiremos a quien llevará las riendas del poder ejecutivo en México hasta el 2030. Tema nada menor si tomamos en cuenta los retos que tenemos como país. Sin embargo, una consideración importante es que no todo depende de lo que la presidencia de la república decida, el congreso de la unión, con sus dos cámaras, jugará un papel fundamental en los próximos tres años en los que le tocará trabajar en el andamiaje legal de lo que venga. Los escenarios, desde mi punto de vista, son los siguientes:

  • Todas las encuestas apuntan a que Claudia Sheinbaum será la próxima presidente de México. En ese escenario la oposición debe centrarse en ser competitiva de manera electoral en los distritos de carácter federal y en las senadurías donde tiene mayor posibilidad en base a la rentabilidad electoral que tiene captada en los históricos. La mejor ayuda que le podemos dar la Doctora Sheinbaum es llevarla a un escenario en donde no pueda aprobar todo lo que se le ocurra sin negociar con la parte opositora. El diálogo constructivo entre las fuerzas políticas pueda dar buenos dividendos y equilibrios para que el país próspere.
  • Si, como dice Xóchitl Gálvez, las fuerzas ocultas que no miden las encuestas salen a votar, puede ser que ocurra una especie de milagro y que logre un mayor número de votos que Claudia. Tienen claro en el PAN, PRI y PRD así como en la “Marea Rosa” que la clave es mover el voto libre, el voto racional de la clase media y las clases altas del país que, tal vez porque se sienten cómodas, no hacen correlación entre lo que pueden influir en las urnas y sus dinámicas de vida. Nada apunta a que esto vaya a ocurrir. Lo más seguro es que estemos ante un escenario donde habrá una participación de entre el 60 y 65% del electorado y que el voto duro de Morena y sus aliados prevalezca. En el supuesto de que Xóchitl ganará, tendría un congreso intratable con una mayoría relativa de sus opositores bloqueando cada una de sus iniciativas fundamentales. La gobernabilidad del país sería compleja, sumado a que, además, la mayoría de los Estados de la República están gobernados por Morena o sus aliados.
  • Una clave es que Claudia no gane por un margen amplío. Insisto la peor derrota para la alianza opositora será perder por más de 20 puntos. Han trabajado duro. Se reconoce el esfuerzo de sostener una alianza media antinatural entre las fuerzas opositoras y han logrado sumar el esfuerzo de cientos de organizaciones ciudadanas que les dan su respaldo. Si logran que la diferencia entre la C y la X sea de un solo dígito están del otro lado. Si bien no tendrán mayoría en el Congreso, no existirá la posibilidad de reformar la constitución sin sus votos. Esto es clave. Sostener el andamiaje legal e institucional actual, resistir de manera heroica cualquier embate contra la autonomía de determinadas instituciones, especialmente el INE y la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Si el margen es mayor a 15 puntos, auguro la separación del PAN del PRI. No habría ya más justificación de esa alianza. Mejor abrir la puerta a MC para el 2030 y de una vez por todas deshacerse de un lastre como es el PRI en este momento de su historia.
  • MC gana si Máynez logra 10 puntos porcentuales en la elección, si refrenda Jalisco y ya ganó llevando a Luis Donaldo Colosio al Senado. Si Máynez se queda en 5 o menos puntos y pierden Jalisco, tendrán que cuestionarse si haberle “pasado” la concesión a Samuel García fue una buena decisión. Lo veremos.