Conquista el Rey

"Nacido para ser rey" retoma la historia del Rey Arturo con un toque moderno. Imagen: 20th Century Fox

Por Chema Castro III

La historia del Rey Arturo y sus caballeros de la mesa redonda es, hasta cierto punto, clásica también fuera del Reino Unido y en The Kid Who Would Be King (Nacido para ser rey) observamos una nueva, y entretenida, versión.

Aquí es un grupo de niños de Dungate Academy, en Inglaterra, quienes tienen a su cargo salvar el mundo a través de elementos modernizados del relato y un mensaje sencillo, aunque algo repetitivo, a lo largo del filme.

Alex Elliot (Louis Ashbourne Serkis) es un niño de trece años que busca hacer el bien cada vez que tiene la oportunidad, como el salvar a su amigo Bedders (Dean Chaumoo) de un ataque de los principales bullys de la escuela: Lance (Tom Taylor) y Kaye (Rhianna Dorris), sin importar las consecuencias personales.

Cuando dichos jóvenes buscan desquite, Elliot intenta fugarse a través de un edificio en demolición y es cuando se topa con la mítica espada Excalibur clavada, como la leyenda lo indica, en una piedra.

En caso de no estar familiarizados con esa historia, no hay problema, ya que el filme dirigido y escrito por Joe Cornish (Attack the Block) la explica brevemente para iniciar la película, y cuando la acción se detiene un poco, el personaje principal recurre a un libro en su mochila para regresarnos a la línea de la historia.

¿Cuál es la historia?

Evitar que Morgana (Rebecca Ferguson), media hermana de Arturo, regrese al poder y cumpla su plan de conquistar al mundo; para conseguir esto Alex cuenta con la ayuda de no solamente Excalibur sino de dos versiones del mago Merlín, Angus Imrie en su versión juvenil y el gran Patrick Stewart como el clásico.

Tocan varios puntos de Inglaterra en la búsqueda del McGuffin de la narrativa y más o menos se nota desde antes cómo se van acomodando las lecciones pero, por lo menos, evita ser sermón como en otros filmes recientes para la familia, como el caso de Instant Family o la decepcionante A Wrinkle In Time, sino que aquí pudiese convertirse en uno de esos filmes que siguen siendo vistos años después, como comida confort, algo seguro.

La carga definitivamente la lleva el joven actor Serkis (sí, hijo de Andy “Gollum” Serkis) quien hace lo suyo con los monólogos que debe soltar en diversos intervalos para animar a la gente de su alrededor (convierte a Lance y Kaye en sus aliados).

Además el joven Merlín tiene sus puntos a favor cuando está a cuadro y más de un niño intentará semejar la “magia” con esos movimientos de manos y brazos para los conjuros, y Stewart llega en los momentos que se requiere de mayor gravitas para dejar caer el punto.

Con una duración de dos horas el filme se mueve bastante rápido pero, al ser para “familia”, es obvio que los adolescentes posiblemente no lo soportarán ya que los “mensajes” están hechos sin complicaciones para aquellos aún en tapa de forjar valores.

Un interesante y “pasador” filme, con efectos suficientes para el presupuesto aunque, cabe mencionar, que la aparición de Morgana en su versión “dragonezca” pudiese causar algunas pesadillas en los más pequeños cinéfilos.

The Kid Who Would Be King

  • Título en español: Nacido para ser rey
  • Reparto: Louis Ashbourne Serkis, Angus Imrie, Dean Chaumoo, Patrick Stewart, Tom Taylor, Rhianna Dorris, Denise Gough, Rebecca Ferguson
  • Director: Joe Cornish
  • Guión: Joe Cornish
  • Duración: 2:00 hrs.
  • Género: Comedia
  • Calificación: *** (de cinco)