Conflicto por derrame de aguas negras

Por Carlos Linald

clinaldi@hotmail.com

La ruptura de un tubo de drenaje cerca del Arroyo Alamar, a mediados de mayo, generó que corrieran por el Río Tijuana, y a lado norteamericano, dos millones de galones de aguas negras. Funcionarios de la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA) debieron enviar un informe tanto a autoridades del condado de San Diego, como del estado de California y el gobierno federal de Estados Unidos, para explicar que se trató de un accidente y no de prácticas comunes en la región Tijuana-San Diego.

La prensa estadounidense publicó que el grado de contaminación obligó a medidas de contingencia, como el cierre de las playas de Imperial Beach, junto a la línea internacional, para proteger la salud de los bañistas.

Sin embargo, la molestia fue más allá. Se hicieron consideraciones sobre la afectación al medio ambiente, pero también a la imagen de San Diego, como destino turístico.

La descarga habría durado 12 horas, a partir de la medianoche del martes 14, con afectación la madrugada del miércoles 15 de mayo.

El anterior derrame de aguas negras en el estuario del Río Tijuana, de lado estadounidense, se habría dado el cuatro de abril, por un error de operación de la planta de tratamiento a cargo de la Comisión Internacional de Límites y Aguas, justamente de aguas negras provenientes de Tijuana, pero de lado estadounidense.

Hernando Durán, director de la Comisión Estatal de Servicios Públicos de Tijuana explicó que en efecto, se suscitó una ruptura en un tubo cerca del Arroyo Alamar en la fecha referida. La única opción fue desviar la corriente hacia el Arroyo Alamar y el Río Tijuana.

Con esta operación se sobrepasó la capacidad de tratamiento de la planta que se localiza junto a la línea internacional, con el consiguiente derrame al estuario del Río Tijuana y al mar.

Explicó el funcionario que en época de secas no se envían aguas negras a lado estadounidense, ya que el cien por ciento del líquido que corre por el canal central de la canalización se capta para su tratamiento y posterior descarga al mar.

En época de lluvias el río toma un cauce natural, y sólo en ocasiones excepcionales, por accidente dijo, se envían aguas negras, situación que se corrige en el menor tiempo posible.

El director de la CESPT explicó que con las obras que están a punto de terminar, Tijuana estará tratando el 99% de sus aguas negras.

Puntos pendientes, y que en efecto, generan escurrimientos de aguas negras son: una parte de vivienda asentada irregularmente en el Nido de Las Águilas, unas 350 casas.

El segundo punto es el Cañón Johnsito, en Otay. Un grupo de vivienda irregular vierte sus aguas negras al cañón, mismo que llega al Río Tijuana.

*El autor es periodista tijuanense de Uniradio, y cuenta con su página de Internet www.ecologuía.info

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