Confiesa mexicano homicidio contra agente fronterizo

TUCSON.- Un ciudadano mexicano se declaró el martes culpable por la muerte de un agente de la Patrulla Fronteriza estadounidense durante un tiroteo cerca de la frontera internacional, en un caso relacionado con la fallida y polémica operación para rastrear el tráfico de armas a México, conocida como "Rápido y Furioso". 

Tras reconocer que cometió un homicidio intencional, Manuel Osorio Arellanes es el primer individuo hallado culpable por la muerte del agente Brian Terry, en diciembre de 2010.

Osorio Arellanes, originario de la localidad de El Fuerte, en el estado noroccidental mexicano de Sinaloa, podría ser condenado incluso a cadena perpetua.

Dos fusiles comprados por un grupo de traficantes de armas, que era vigilado por el gobierno como parte de la operación "Rápido y Furioso", fueron hallados en la escena del tiroteo.

Las autoridades se han negado a señalar si el arma homicida estuvo vinculada con las compras realizadas por esos contrabandistas.

Tampoco han precisado cuál de los cinco hombres acusados por la muerte de Terry hizo el disparo fatal.

Osorio Arellanes fue herido de bala durante el enfrentamiento, y permanece a disposición de las autoridades desde la noche del tiroteo.

De acuerdo con el FBI, Osorio Arellanes dijo a los investigadores que apuntó el arma hacia los agentes durante la balacera, pero que no abrió fuego.

De los otros cuatro acusados por el homicidio de Terry, uno está preso y el resto siguen prófugos.

Las autoridades han ofrecido una recompensa de un millón de dólares por información que lleve a su captura.

La operación "Rápido y Furioso" comenzó en 2009, con el objetivo de rastrear a los cabecillas del tráfico de armas.

Sin embargo, los agentes perdieron la pista de unas 1.400 de las 2.000 armas compradas por contrabandistas, incluidos fusiles AK-47 y otro armamento de asalto y de alto poder.

Algunas armas adquiridas ilegalmente, con conocimiento del gobierno, fueron halladas después en escenas de crímenes, tanto en México como en Estados Unidos.

Las críticas han llovido sobre las autoridades federales, por permitir que compradores testaferros se alejaran de las tiendas en el área de Phoenix con las armas que acababan de comprar, en vez de detener de inmediato a los sospechosos e incautarse del armamento.

Los investigadores dicen que los dos fusiles encontrados en el lugar del tiroteo donde pereció Terry fueron adquiridos por un testaferro para un grupo que habría traficado armas destinadas al violento Cártel de Sinaloa.

Jaime Ávila, de 25 años, ha admitido ante la corte la compra de dos armas, y se ha declarado culpable en un caso relacionado con el comercio de las mismas, pero independiente de la investigación sobre la muerte de Terry.

Ávila, que no está acusado de la muerte de Terry, podría pasar hasta 10 años en prisión. Se le dictará sentencia el 12 de diciembre.