Con propósito

Por Maru Lozano Carbonell

Para muchos de nosotros, esta época de año nuevo implica hacer propósitos, sin embargo, vivir con propósito podría suponer una mejor idea. Cuando ya no nos podemos engañar más, se activa nuestro botón de cambio.

El propósito no está en el ADN, así lo expresa el autor del libro “Vivir con Propósito”, Álvaro Neil, dice que el propósito se crea. Tú lo creas y eso es buenísimo porque entonces es ¡a medida! El asunto es vivir la vida intensamente desde tus posibilidades, sintiendo gratitud para poder dispararte.

Álvaro Neil dice que lo primero que tienes que trabajar es el apego, se puede vivir con el propósito de desapegarse poco a poco del tiempo, del espacio, del lugar; porque todo es temporal. De repente no podemos controlar la volatilización y, empezando por aceptar las ausencias, se quita un gran peso de encima.

Álvaro Neil es “biciclown” y dice que si estás en la cuerda floja y la gente te está aplaudiendo y quieres voltear a verlos, te vas a caer; así que seguir adelante con la vista al frente es lo que te hace llegar al otro lado. Él duró trece años con su bici alrededor del mundo repartiendo sonrisas. Le puedes conocer más por su documental “A la Velocidad de las Mariposas”, a través de sus ocho libros o de sus entrevistas como “Biciclown”, así es, un payaso de profesión en bici.

Vivir con propósito es dejar de soñar y apretando el botón que todos tenemos que es el botón de la pausa mientras el mundo sigue girando, respira, agradece y enfócate en el presente. Dejemos de pelear la conciencia y la intuición y, con tu inteligencia y ganas de intentar, hazle caso a tu intuición.

La vida es un viaje, ¡viaja! Transita y trata de identificar los sueños de los deseos. Se tiene que parecer a la misión de tu vida por eso, si vives con propósito de hacer feliz al prójimo, si vives con el propósito de mirar a los ojos a todo al que le hables, si vives con el propósito de tocar a conciencia lo que pasa por tus manos, si vives con el propósito de oír activamente y seleccionar a quien escucharás, si vives con el propósito de otorgar, de ceder… Eso mismo está gestándose para ti. Sólo está atento a recibirlo con gratitud.

Álvaro dice que para vivir con propósito es bueno quitar el piloto automático y vivir tu propio reto. Saber siempre que el propósito es creación tuya. Creerte que eres más que tus credenciales. Vive dando tu cien por ciento, eso da felicidad. El primer paso es el difícil, pero una vez avanzando, no dan ganas de retroceder.

Tú eres tu propio gerente, líder, director. Si cerraras los ojos, ¿cómo ves tu propia película? Los malos de esa película, son los miedos, los apegos y los límites que tú mismo te has puesto, ¿ya te diste cuenta? Los buenos de la película y que nos hacen sentir éxito, son los pequeños fracasos. Haz pequeños proyectos, reales, medibles y reformula si es necesario. Que tu escenografía no sea tu zona de confort y cuida tus palabras, ¡selecciona las mejores! Fortalece tu carácter, sé influencia positiva y aprende a sacar energía desde el centro de tu corazón y como dice Álvaro Neil: “Vivir con propósito es dejar de soñar”.