Con los cables cruzados

Por Manuel Rodríguez Monárrez

En 30 años, amparados en el poder público, los panistas y sus familiares pasaron de partido de oposición a extorsionadores profesionales. Si así andan los asuntos internos en el Ayuntamiento de Tijuana, ya se pueden imaginar cómo andan los externos.

Con razón, les llaman días de guardar.

Pensé que en sus declaraciones el Presidente Municipal, que le gusta que le digan Alcalde, no iba a acobardarse y ceder ante la tentación de lavarse las manos y dejarle el paquetón como siempre lo hace, a la pobre Síndico, que tiro por viaje, le toca nuevamente bailar con la más fea.

Oscilando siempre con habilidad, el Alcalde no soporta rendir cuentas ante los reporteros más salvajes y aprovecha la comodidad de los demasiado mansos para utilizarlos. Temerosos y obedientes los regidores del PAN no salen a condenar los hechos de corrupción de su propio gobierno. Pero también con mucha tibieza abordó la Sindicatura Municipal el escándalo de corrupción que involucra al Director de Asuntos Internos de esa dependencia. Mira que conceder a un culpable de extorsión, el honor de irse caminando con una simple renuncia, eso sólo pasa en Tijuana.

A Jorge Agraz por sus servicios se le concedió el indulto, una simple renuncia bastó, porque en esta ciudad ser corrupto es sinónimo de servir a la Patria, siempre y cuando la Patria la gobierne el PRIAN. De acuerdo a los canones políticos de un sistema decadente como el nuestro, caer por corrupción no es una vergüenza, mucho menos un delito, simplemente caer en el cumplimiento de su deber. La condición es que en la caída, no delates a nadie, no vaya a ser que descubran que detrás de Agraz hay una red de funcionarios cometiendo felonías.

La actitud de la autoridad investigadora, es siempre la misma, hágase la justicia en los bueyes de mi compadre. Un operador de maletín debe ser perdonado cuándo está casado con un familiar directo de algún panista encumbrado, máximo si es el mísmisimo Señor Gobernador con quién se está emparentado. Suficientes, escándalos tiene que evadir Don Kiko Vega de LaMadrid, para que su compadre le genere otro con el sobrino incómodo.

Seguro, han de pensar que de qué nos escandalizamos, si todos tenemos un prietito en el arroz, algún familiar que le gusta robar poquito, pues al final son 30 años de unir familias en la función de gobierno. Un gobierno es disfuncional cuando se le pierde la confianza, pero un gobierno es fallido cuando está atravesado por redes de corrupción en todas sus áreas, y son éstas las que realmente hacen que Tijuana se mueva. En cambio, aquí seguimos los que el Alcalde considera un grupo minúsculo de “locos” de oposición empleando toda nuestra energía no solamente contra la corrupción, sino contra los corruptos, con nombres y apellido, y contra la organización de sus esquemas de desvío de recursos.

Las resoluciones de Sindicatura en lugar de tranquilizar y consolar a un Pueblo harto de corrupción, buscan infundir miedo en adversarios políticos. Yo por lo pronto lo tengo muy claro, el sistema ya está agotado. La abolladura en el casco del barco azul, es real y le entra agua a borbotones. Las primeras en saltar como siempre son las ratas, algunas hasta se van de operadores financieros a campañas-fachada -como la de Josefina.

¿En verdad en 5 meses, previo al escándalo, nadie en la Sindicatura, en la Secretaría de Gobierno, en la de Seguridad Pública, en la Presidencia Municipal se percató que Jorge Agraz estaba colectando dinero de las horas extras fuera de libreta? ¿Para quién colectaba Agraz los 28 mil pesos mensuales por bar? ¿Fue sólo un bar o cuántos bares pagaron su cuota? ¿Les dejaba la misma cuota a todos, o conforme el sapo la pedrada?, muchas interrogantes surgen, ojalá en verdad Marcela Guzmán, no sé tarde mucho en desarticular la red municipal de corrupción que evidentemente opera al interior de la nómina municipal.

 

 

 

 

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