Con el Aeropuerto han topado

Por El Informante

Con el Aeropuerto han topado

En la historia de la humanidad hay campos de batalla malditos para los más laureados generales y hoyos negros que acaban por devorar hasta al más plantado. Así como la helada estepa de Rusia representó la hecatombe para Napoleón y Hitler, el Aeropuerto Internacional de Tijuana ha sido siempre la zona prohibida y maldita para cuantos alcaldes han querido obligarlo a pagar el impuesto predial.

Basta echarle un poco de memoria para recordar todas las ocasiones en que los presidentes municipales de Tijuana han topado con pared y se han desbarrancado jurídicamente intentando que Grupo Aeroportuario del Pacífico (GAP) pague su adeudo de impuesto predial.

Lo intentaron Jesús González Reyes, Jorge Hank Rhon, Jorge Ramos, quien incluso llegó a sostener que ya estaban listas las órdenes de embargo, pero el final de la historia es siempre el mismo: nunca pueden sacarle un centavo y el Aeropuerto logra eludir jurídicamente el pago del predial.

Pues bien, ahora el alcalde Arturo González Cruz ha decidido protagonizar el enésimo remake de esta película que tantísimas veces hemos visto y va con toda la batería legal a cuestas para conseguir que el Aeropuerto pague de una vez por todas los más de 700 millones de pesos  que le debe a la Tesorería de Tijuana por concepto de impuesto predial.

Y claro, GAP no se iba a quedar con los brazos cruzados, lo que provocó que la noche de ayer miércoles sucediera lo inimaginable: El Aeropuerto de Tijuana cerró.

Sucede que llegaron los inspectores municipales y se toparon con un muro de seguridad que no les permitió continuar. GAP aseguró que los inspectores ingresaron ilegal y violentamente a zona estéril, por lo que siguiendo las normas internacionales sobre seguridad en la aviación civil, la Dirección del Aeropuerto se vio obligada a cerrarlo. Así es, cerraron el Aeropuerto.

En un dos por tres el Presidente Municipal llegó al Aeropuerto de Tijuana y desde ahí habló con los medios informativos y acusó a GAP de rehusarse a pagar los impuestos, a la vez que reprobó la decisión de cerrar el puerto. Aseguró que los inspectores no actuaron con violencia y que los detuvieron en un área de restricción.

Más allá, González Cruz señaló que además de que el Aeropuerto se niega a pagar impuesto predial, el Ayuntamiento tampoco ha podido regular la venta de bebidas alcohólicas ni hacer cumplir otros reglamentos.

El argumento de siempre bajo el que se ha escudado el Aeropuerto es el que son una zona federal, por lo que no están obligados a cumplir regulaciones municipales ni estatales.

Por ahí se dice que incluso, cuando un Oxxo se instaló en el Abelardo L. Rodríguez, fueron, como cualquier negocio, a tramitar sus permisos al Ayuntamiento. Esto molestó a los del GAP y les pusieron una regañada a los concesionarios de la tienda. Así las cosas.

Adeudo en agua

Pero aún hay más, como diría Raúl Velasco. La novedad, es que ahora hasta el mismísimo gobernador Jaime Bonilla se ha sumado como protagonista de esta nueva versión de la película, pues resulta que los españoles de Grupo Aeroportuario del Pacífico también deben un titipuchal de dinero por concepto de agua, algo así como 27 millones de pesos.

A decir del gobernador, se detectó que el Aeropuerto estaba pagando por un consumo de 67 metros cúbicos cuando en realidad consume más de 10 mil, lo que significa, con todas sus letras, robo de agua, acusación que los directivos del aeropuerto tijuanense niegan, señalando que sus pagos están en regla.

Quienes tenemos un poquito de memoria, recordaremos que esta película ya le hemos visto muchas veces y al final los del GAP siempre se salen con la suya. ¿Podrán Jaime Bonilla y Arturo González Cruz modificar el desenlace de la historia en este enésimo remake? Dicen que es más fácil encontrar un iceberg en la Laguna Salada que sacarle un centavo al Aeropuerto. Veremos si a la hora del esgrima jurídico los funcionarios morenistas logran lo que sus antecesores nunca pudieron.

División morenista

Hace una semana comentábamos en este mismo espacio que la polémica Ley Bonilla 2 sin duda acabaría dirimiéndose en los tribunales y que los equipos jurídicos de la oposición ya calentaban motores para redactar las impugnaciones.

Es que todo pintaba para que esta ley, sacada de lo más profundo de la manga de la diputada Montserrat Caballero, que pretendía limitar la próxima gubernatura a un periodo de tres años para empatar la elección de gobernador de Baja California con la presidencial, acabara en la mesa de los ministros de la Suprema Corte de Justicia.

Con lo que los apostadores no contaban, y este Informante se incluye, es que la iniciativa moriría prematuramente en la misma mesa del Congreso bajacaliforniano al no lograr la mayoría calificada, pues la votación quedó con 14 votos a favor, 10 en contra y una abstención.

Todo mundo dio por hecho que Morena votaría en bloque, lo que habría bastado para que la iniciativa pasara sin problema. Lo que sí es una noticia bomba, es que cuatro diputados morenistas hayan votado en contra: Araceli Geraldo Núñez, Carmen Hernández Carmona, Rosina del Villar Casas y Juan Melendrez Espinoza, dijeron “No” a la iniciativa de su compañera de bancada y fueron el factor determinante para que no pasara.

Aquí lo que ya quedó claro es que los diputados morenistas no obedecen en bloque a una sola voz. Los que saben dicen que es puro fuego amigo al interior del partido, pues de sobra es conocido que los más perjudicados con esta iniciativa, eran precisamente los aspirantes morenistas a la gubernatura con más posibilidades de llegar, léase Jesús Ruiz Uribe, Marina del Pilar Ávila y Arturo González Cruz.

La conclusión a la que puede uno llegar es que estamos comenzando a ver el surgimiento de varios grupos dentro de este joven partido, una diversificación de fuerzas en la entidad, podría decirse.

La reforma más rápida del Oeste

Eso sí, cuando se trata de sus intereses y les corre prisa, los diputados bajacalifornianos son más rápidos que un chita persiguiendo una gacela. Como si se tratara de batir un récord e inscribirlo en el libro de Guinness, como la sesión, aprobación y publicación en Periódico Oficial más rápida de la historia legislativa bajacaliforniana, a los diputados les bastaron menos de 20 minutos para celebrar sesión extraordinaria y palomear la reforma que les permite a ellos reelegirse (y también a los alcaldes y regidores) sin tomarse la molestia de pedir licencia y separarse de sus cargos.

Ahora  podrán ahorrarse el “tedioso” trámite y desde la comodidad de sus curules y sin dejar de recibir sus “modestos” sueldos, postularse para un periodo más. Y claro, para no estar sujetos a las lentitudes de la imprenta, los legisladores se apuraron a publicar dictamen en una edición del Periódico Oficial que estaba lista antes de media hora. Eso es velocidad señores.

Y bueno, es que la verdad ahorita los diputados locales están sesionando un día sí y otro también. La contingencia y el “quédate en casa”, al parecer, lo ha vuelto más “chambeadores”.

Echan a la calle a Entijuanarte

Ha sido una pésima semana para los organizadores del Festival Entijuanarte que dirige Cecilia Ochoa. Primero se convirtieron en la comidilla de las redes sociales por unos desafortunados comentarios emitidos en su página de Facebook, que además de atacar a los seguidores del presidente Andrés Manuel López Obrador, fueron tildados de clasistas y racistas por el tono en que fueron escritos. Aunque Ochoa repitió una y otra vez que ellos no eran responsables de esas publicaciones y sugirió un posible hackeo o usurpación de sus páginas, ya se sabe que el tribunal de las redes es implacable y no perdona.

Con lo que Cecilia no contaba, es que dos días después iba a llegar a las oficinas que, varios años atrás, el Ayuntamiento cedió en comodato al festival e iba a encontrar sus cosas tiradas en la calle.

Sin decir “agua va” y sin notificación de por medio, unos 30 empleados de la delegación La Mesa procedieron a desalojar la oficina que Entijuanarte ocupa desde hace más de una década. ¿Represalia por las publicaciones? Lo cierto es que a las formas  no fueron las más cordiales.

El festival Entijuanarte vivió una época de oro hace algunos años, pero hoy está en grave riesgo de no celebrarse o de plano desaparecer. Aunado a las restricciones de la sana distancia, que aún no se sabe si estarán vigentes para septiembre, la falta de apoyo del Ayuntamiento y los severos recortes sufridos los obligarán a buscar fuentes alternativas de financiamiento.

A la caza de los playeros

Cuestión de lógica y sentido común ¿Dónde existe un mayor riesgo de contagiarse? ¿En el interior de un antro, donde apenas hay espacio entre mesa y mesa, o en la amplitud de una playa?

Pues aquí podemos ver reflejadas las terribles contradicciones en la manera de proceder de la autoridad municipal, al menos en Tijuana y Rosarito, donde parecen tener en pie una cruzada para evitar que la gente salga a correr o caminar en la playa, pero no tienen inconveniente en dejar trabajar ya a bares y cantinas. La verdad cuesta trabajo entender cómo es que se destina tanta fuerza policial para desalojar bañistas.