Con artillería pesada 

Por El Informante

Con artillería pesada

Con esos amigos… ¿para qué quieren enemigos los morenistas? A falta de una oposición sólida capaz de quitarles el sueño, en Morena han optado por hacerse pedazos entre ellos.

Sabíamos que la lucha por la sucesión de Jaime Bonilla Valdez no sería en absoluto tersa o amigable, pero nadie se imaginó este nivel de enfrentamiento frontal entre el gobernador y el alcalde de Tijuana, Arturo González Cruz. Lo que hemos vivido es en verdad inédito en la historia política de la entidad.

Ni siquiera en los tiempos en que un panista radical como Eugenio Elorduy gobernaba Baja California y un priista de vieja estirpe como Jorge Hank Rhon presidía el Ayuntamiento de Tijuana, vimos semejante intensidad de fuego cruzado.

Hay quien dice que entre los compañeros de partido pueden destrozarse pero nunca hacerse daño, pero los morenos están llevando las cosas a otro nivel que pone en evidencia una fractura interna. Bonilla llevaba ya varios días criticando públicamente el trabajo del alcalde Arturo González Cruz, pues no le gusta nada verlo pasearse por otros municipios en visitas que, aseguró el Gobernador, son para hacer campaña.

El lunes pasado, el Presidente Municipal de Tijuana fue citado en la Ciudad de México por el subsecretario de Gobernación, Ricardo Peralta. Cuando González Cruz llegó al edificio de la calle Bucareli, el funcionario federal lo recibió con una dura acusación: sin rodeos, el Subsecretario le espetó que están investigando a su secretario de Seguridad, Jorge Alberto Ayón Monsalve, por presuntamente haberse apropiado de un decomiso de droga para venderlo.

La reacción de González Cruz no se hizo esperar y de inmediato subió un video en donde se dice víctima de acusaciones falsas y de una campaña de desprestigio y golpeteo contra su persona orquestada por el gobierno del estado.

El gobernador Bonilla, que no suele quedarse callado, aprovechó su conferencia mañanera del martes para tundirle duro y sin piedad al Alcalde al que (palabras más, palabras menos) acusó de no trabajar por estar haciendo campaña a la gubernatura, de tener abandonada Tijuana, de creer que el municipio se gobierna como el Club Campestre, del que González Cruz fue presidente por varios años, y hasta se permitió cuestionar su salud mental, no sin antes echarle en cara que la candidatura a la alcaldía la consiguió gracias a él.

¿Quién gana y quién pierde?

Ahora bien ¿en qué momento se produjo un rompimiento de semejante nivel? Que Jaime Bonilla no quiere a González Cruz como sucesor ya quedó demasiado claro. Lo que no se entiende es en qué instante se traspasó el límite de un distanciamiento político para llegar a semejante nivel de abierta hostilidad. ¿Quién gana y quién pierde con esta guerra civil morenista?

La obviedad sería decir que las regañadas de Bonilla al Presidente Municipal tijuanense, son inversamente proporcionales a las porras y apapachos que el gobernador suele dedicarle a la alcaldesa de Mexicali, Marina del Pilar Ávila, quien parece ser su consentida y a quien siempre pone como ejemplo de buen trabajo.

Claro, los que saben dicen que puede haber un as bajo la manga del gobernador y que las fanfarrias a Marina son simple distracción. A estas alturas, hasta el alcalde ensenadense Armando Ayala empieza a emocionarse, pues aunque él también se la pasa haciendo campaña, a este joven nunca lo han tupido como al Alcalde tijuanense.

Por su parte, el súper delegado Jesús Ruiz Uribe, otro enemigo jurado de González Cruz, sigue haciendo su chambita. ¿Y la oposición? Bien, gracias. En lo que se define la situación jurídica de Julián Leyzaola, la supuesta coalición entre PRI-PAN-PRD-Movimiento Ciudadano sigue perdiendo tiempo valioso y desaprovechando oportunidades.

Un show de alto rating

Más allá del morbo, el chacoteo y los ríos de tinta que este zipizape ha generado, habría que preguntarnos por las consecuencias legales reales que traerá consigo este agarrón interno morenista.

De entrada, hay que puntualizar que la acusación del Subsecretario de Gobernación es muy severa. No es cualquier cosa que desde las oficinas de Bucareli señalen al jefe policiaco de un municipio de haber robado y vendido un decomiso de droga para canalizar los recursos a la precampaña de un alcalde que desea ser gobernador. Esa es una acusación gravísima.

En ese sentido, el subsecretario Ricardo Peralta está obligado a probar sus dichos e informar puntualmente si de verdad se abrió una investigación formal y si estamos a las puertas de un proceso penal, porque si eso no sucede, entonces estamos ante una maniobra para asustar a González Cruz y ponerlo quieto.

Si se trata simplemente de una acusación sin sustento para golpear políticamente al Alcalde de Tijuana y sacarlo de la lucha por la sucesión, entonces Gobernación estaría volviendo a las oscuras prácticas que caracterizaban a Bucareli en tiempos de personajes como Fernando Gutiérrez Barrios o Manuel Bartlett.

Por otra parte, el alcalde González Cruz concluyó que no lo amedrentarán y no renunciará a sus derechos políticos. Tal vez el presidente municipal tenga que resignarse a olvidarse de ser el candidato a la gubernatura, pero difícilmente permitirá que le tiren a la basura su posible reelección.

Claro, vista la situación no es descartable que Morena postule otro candidato para la alcaldía de Tijuana y entonces sí la controversia subiría de nivel. No se trata de adelantar vísperas ni de jugar al profeta, pero visto el escenario, cuesta trabajo creer que González Cruz vaya a durar mucho tiempo en Morena y no es para nada descartable que acabe por renunciar al partido.

Con decirles que hasta hay algunos adelantados que aseguran que Arturo González Cruz podría acabar por cumplir su sueño de ser el candidato a la gubernatura… ¡pero por un partido de oposición que se enfrente a los morenistas! Y es que, en serio, así de revuelto está el río.

Dr. Jekyll & Mr. Hyde

Tampoco parece muy serio que se juegue a la ligera con diagnósticos médicos. Muy poco profesional se ve el secretario de Salud, Alonso Pérez Rico, insinuando frente a las cámaras que el Presidente Municipal de Tijuana podría padecer un trastorno bipolar y que es maniaco-depresivo.

Esto fue después de que el gobernador Jaime Bonilla le preguntara sobre cómo veía en un video a Arturo González Cruz, a lo que Pérez Rico dijo que seguramente estaba presionado, pues lucía con un aparente “estado de ansiedad”.

El Gobernador señaló cambios de estado de ánimo y de actitud que dijo percibir en los comentarios del Alcalde a lo largo de un mismo día, y lo comparó con el personaje principal de la novela clásica de Robert Louis Stevenson, El extraño caso del Dr. Jekyll y el señor Hyde. Preguntó entonces al Secretario de Salud cuál era el diagnóstico para el personaje del libro; Pérez Rico dijo que se trataba de un trastorno bipolar, que era un maniaco depresivo.

Aunque Pérez Rico trató de aclarar que se refería al personaje de la novela y no necesariamente al Presidente Municipal de Tijuana, lo cierto es que no debió haber cedido a la presión de su jefe, el Gobernador, de hacer esta referencia cuando estaban hablando de González Cruz.

Por más lealtad que le tenga al Gobernador, no se ve bien que el máximo responsable de la salud en Baja California en tiempos de una histórica pandemia, se preste a emitir semejantes comentarios sin un diagnóstico previo.

Controversia constitucional

Entre tantos jaloneos en la cúpula de la Morena, de pronto se nos olvidan temas de la mayor importancia que están en juego en la entidad, como lo es la desaparición del Consejo de la Judicatura.

Los ayuntamientos están por votar la resolución del Congreso y los que saben dicen que la votación podría quedar tres a dos a favor de la desaparición. Por supuesto, las cosas no se quedarían así.

¿Se acuerda que aquí mismo le anticipamos que el nuevo presidente del Tribunal Superior de Justicia, Jorge Ignacio Pérez Castañeda, sería un hueso duro de roer? Pues dicen quienes lo conocen que ya está firmado sobre su escritorio el documento que enviarán a la Suprema Corte de Justicia para impugnar la resolución de los diputados y revocarla en controversia constitucional.

¿Estamos acaso ante una nueva derrota para el Congreso bajacaliforniano en la SCJN? Pronóstico reservado.

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