¿Cómo le entras más?

Por Maru Lozano Carbonell

¿Eres de los que envuelves involucrando o eres de los que te comprometes? ¿Ya analizaste cómo te desenvuelves en la casa, en la oficina, con los amigos, con tu ciudad o con los familiares?

Involucrarse es abarcar, incluir, comprender. Recordemos que el verbo involucrar podría suponer construir en conjunto o perjudicar a un tercero. Podría ser también inflar el ego, no aterrizar lo que se necesita aterrizar y simplemente contactar con los satisfactores inmediatos. ¡Es como entretenernos nada más!

Comprometerse es obligarse a hacer, es entrarle a la responsabilidad y compromiso de hacer algo permanente que de algún modo, nos obliga a cambiar un poco nuestro estilo de vida para dejar huella.

Involucrarse tiene que ver con “recibir yo” y comprometerse tiene que ver con “dar yo”.

En este ir y venir, pretendiendo ser la mejor versión de nosotros mismos, se abren interrogantes de cuáles son los “deberías” ante la tecnología, ante ciertas leyes, ante los divorcios express, los derechos humanos, etc.

Analiza de quién te rodeas para que sepas fluir mejor, por ejemplo, si buscas una pareja pero ya tienes hijos: El comprometido aguanta vara, paga parejo sin pensar o escatimar, da tiempo, asiste a eventos familiares o de trabajo, cede o comparte lo que se verá en televisión, el tipo de comidas, desempeño en el dormitorio, etc.   Es decir, involucrarme abriendo las manos para atesorar o comprometerme entregando.

El involucrado tiene sus topes, construye sus bardas para que no invadan su comodidad o costumbre. Su desgaste es tan grande, que hace mucho ruido pero no trasciende. Ejerce la “ley del menor esfuerzo”.

Pero ¡por favor! No te etiquetes. Podríamos tener áreas en las que nos comprometemos como el trabajo, el estudio y demás y faltar al compromiso en el amor, con los amigos, con la familia, hobbies, etc. ¿Ya empezaste a analizar tu personalidad?

Nuestras autoridades ¿se involucran o se comprometen? ¿Te quieren involucrar o te quieren comprometer? ¿Son líderes o jefes? ¿Los admiras y los sigues o toleras y haces memes?

Cuando el comprometido está por “comprometerse”, ¡ojo! Habría que checar no olvidarse de sí mismo al cien por ciento. Es como ir a jugar fútbol americano sin casco, rodilleras, hombreras, etc. ¿Comprendes? No debemos descuidar nuestras necesidades básicas, nuestro hogar, nuestra preparación y profesión, ni mucho menos los valores que hacen nos sintamos realizados.

Acordémonos que en una relación a veces se cree: “con uno que dé es suficiente”, el secreto está en saber equilibrar que ante una persona, “daré y recibiré”. Es un deleite otorgar, pero remunerador ver que el otro se entusiasma al obsequiarme un poco de su esfuerzo. ¡La gente productiva es generosa y tiene capacidad de respuesta!  Así que ¡contagia a los tuyos con tu desarrollo creativo involucrándote, pero con miras al compromiso!

Ya nos lo explicó James C. Hunter  en su libro “La Paradoja”: “La diferencia entre involucramiento y compromiso es fácil de advertir si observamos un sabroso plato de huevos fritos con jamón. En el proceso de preparación del mismo la abnegada gallina estuvo involucrada, pero fue el pobre cerdo el verdaderamente comprometido”.