¿Cómo hablar con tus hijos sobre sexo?

Por Maru Lozano Carbonell

¿Sabías que México es el emisor número uno en pornografía en el mundo, en abuso sexual infantil y en embarazos precoces; además de ser el segundo país en turismo sexual? ¡Impactante! La Doctora en Educación Rita María Hernández, Directora de Highland Prince Academy y también Directora de Unidos contra Trata comparte estas cifras que más que paralizarnos, nos mueven a la acción positiva desde casa.

La doctora nos dice que es responsabilidad los padres compartir la información y los valores en torno al tema. Sexualidad es lo natural de ser varón o mujer. Sexo es el acto que los seres humanos hacemos para intimar, soñar juntos, para decir que nos amamos… no nada más para procrear.

¿Cómo nos sentimos nosotros al hablar de sexo? Porque Rita nos dice que lo que nos detiene para hablar inhibidos o libres sobre eso con los hijos es nuestra propia historia. ¿Quién te habló a ti? ¿Cómo te enteraste? Piensa cómo te gustaría que los tuyos lo supieran y desde esa sensibilidad parte y asegúrate de sentirte confiado.

Es importante enseñar no solo lo que “no se debe hacer” sino comenzar con la entrega amorosa y todo lo que esto conlleva. No puedes asumir que tus hijos no quieren hablar o que no escuchan porque están callados o que con una vez que lo abordemos es suficiente porque cada etapa de la vida trae nuevas experiencias y nuevas incógnitas. Abre tus oídos y escucha primero qué preguntas tienen para así evitar despertar lo que ni siquiera han experimentado.

Asegúrate de contar con el tiempo necesario para dedicarlo a platicar. Invítale a tomar algo para acentuar que es un momento especial. Igual ayudarte de alguien cercano y de confianza para el hijo para acompañar este camino de información.  Ser positivos en la conversación para crear un sentido bello porque con cada “no”, evitamos que se contacte con lo que realmente son como seres humanos desarrollándose naturalmente y con respeto. Modelemos una sexualidad sana.

De los cero a los tres años, enseñemos que el cuerpo es propio y que todas y cada una de sus partes son importantes y es cuando inculcamos el auto-control para esperar comer, auto-regularse al hacer rabietas, etc. Decirles que es bonito ser niña, es bonito ser niño. Enseñemos el toque físico seguro, no forzar que bese a equis familiar, a obligarlo a sentarse en las piernas de alguien… No le expongamos, su instinto es perfecto.

Entre los cuatro y los nueve años ya ellos reconocen y llaman por su nombre a todas las partes de su cuerpo, enseñemos higiene personal, limpiarse bien, bañarse bien, etc. No es conveniente que vean a los adultos desnudos. Acompañarles, pero no dentro de la ducha, por ejemplo. Aquí modelar pulcritud es importante, empieza por ti… tápate. Ya que no duerman en la cama de los papás, vete tú con el hijo de ser necesario, pero no al revés.

Gracias a la alta cantidad de hormonas en los alimentos, ya la menstruación aparece antes, quizá desde los nueve años, por lo que desde los ocho es bueno abordar el tema.

La próxima semana continuaremos con esta y las demás etapas de la mano de Rita María Hernández y cómo es prudente hablar de ello con precisión. Interesante ¿verdad?