¿Cómo funciona mi cerebro?

Por José Pablo Valenzuela

En la vida tenemos acciones inconscientes, las hacemos sin prestar atención. Estas son las que no requieren de nuestra concentración al cien por ciento para hacerlas tales como caminar, comer, bañarnos, etc… Por otro lado existen acciones que no podemos llevar a cabo si no estamos totalmente concentrados. Son actividades que requieren nuestra atención absoluta, como estudiar, aprender, realizar un examen, etc… Ahora, ¿cómo es posible que hayan acciones que requieren de toda nuestra atención y otras que no? ¿Por qué pasa esto?

Para poder entenderlo mejor y que puedas responder las dos preguntas anteriores, te voy a explicar de una manera muy sencilla y muy breve cómo funciona el cerebro humano. El cerebro humano está compuesto por el consciente y el subconsciente, para identificarlos más fácil vamos a llamarlos de la siguiente manera: el consciente será el Yo1 y el subconsciente será el Yo2, tal como lo menciona Tim Gallwey en su libro “El Juego Interior del Tenis”. El Yo1 (consciente) es la persona que siempre se quiere hacer cargo de la acción y apoderarse de la situación, se la pasa regañando, criticando y corrigiendo al Yo2 (subconsciente), quien es la persona que actúa y realiza las acciones.

Alguna vez te ha pasado que haces algo y la gente te pregunta, ¿cómo lo hiciste? y tu mejor respuesta es “no sé, simplemente lo hice, me salió sin pensarlo”. Realmente no es que no sepas qué pasó, simplemente dejaste que tu Yo2 fluyera y actuara de manera natural. Muchas personas, a pesar de que el suceso haya sido casi perfecto, no se sienten cómodos al no poderse atribuir el éxito de la situación, ya que su Yo1 no intervino en el proceso, o como yo le llamo, el Yo Egóico.

Ahora, quiero darte una recomendación muy personal, ten cuidado cuando dejas salir al Yo1, pues su objetivo es alimentar al ego y cuando algo no sale como este Yo cree o espera, regañará, atormentará y le gritará al Yo2. Yo me cuestiono, y ahora te pregunto, ¿podrías trabajar o vivir si supieras que siempre habrá alguien detrás de ti para regañarte, atormentarte o gritarte cada que la situación toma un giro equivocado o inesperado? Permíteme adivinar, tu respuesta es no, y la del Yo2 es la misma. Es por este planteamiento que debes dar mayor confianza a tu Yo2, darle la oportunidad y dejarlo actuar para que así libere el enorme potencial que está dentro de ti y espera por salir.

“Si ya sabes lo que tienes que hacer, deja que ocurra; si no lo sabes, entonces deja que aprenda y los resultados serán sorprendentes”.

La manera natural de aprender es a través de la vista y no hay que quebrarse la cabeza para entenderlo. ¿Cómo aprende a caminar un bebé? Por medio de observar, nos observa en cómo lo hacemos y luego lo  repite, repite y repite hasta lograrlo; y en eso está la clave. Deja que tu Yo2 experimente hasta que lo logre, y por favor, no lo reprimas al segundo o al tercer intento fallido. Piensa del Yo2 como un bebé, cada que falla lo alientas a seguir adelante hasta que lo logra, porque hasta la fecha no he conocido a ningún papá que le diga a su hijo “¡No sabes caminar, ya siéntate!”.