Comida biológica

En la calle de Rozengracht, en Amsterdam, está la primera tienda biológica que visité en mi vida. Ahí aprendí que las acelgas macilentas, llenas de hoyitos por haber tenido plaga, costaban un euro más que las perfectas acelgas del supermercado. A un lado había una carnicería biológica, que era igual que una carnicería normal, sólo que más limpia y más cara.

 

 

A propósito de carnicerías, a los amigos holandeses que han visitado México les llama la atención que en las carnicerías mexicanas siempre tienen pintados un cerdo muy sonriente mientras lo cocinan en un cazo.

¿Por qué está tan feliz si lo están matando?

Volviendo a los supermercados, los huevos son muy interesantes. Si son producidos en condiciones normales, cuestan por docena, digamos 1.20 euros. Ahora que si son huevos de granja, donde las gallinas no están hacinadas, cuestan 1.40 euros.

Pero si son de gallinas libres como el viento, los huevos cuestan 1.80 euros. Hay que agregarle un sobreprecio si los huevos vienen de gallinas que sólo han sido alimentadas con maíz.

Me pregunto qué vendrá después. ¿Huevos de gallinas que escuchan música clásica?

Por supuesto que hay que procurar una vida digna para los animales y menos pesticidas para los consumidores, pero los fraudes con la etiqueta «producto biológico» no son pocos, aún en la honesta Holanda.

Y hablando de comida sana, aquí en las escuelas no existen las “cooperativas”.

Cada alumno lleva un refrigerio para las 10 de la mañana y comida para el mediodía. Los maestros siempre insisten en que tiene que ser comida sana. Ojalá que en México esto no tarde mucho en llegar, pues recordemos que estamos en los primeros lugares de obesidad infantil.

Las cooperativas son un negocio que beneficia a las escuelas, pero no puede estar el interés económico por encima de la salud de los niños y jóvenes.

Aquí en los Países Bajos es raro ver gordos. Si los hay, son personas mayores aquejadas por alguna enfermedad.

Gordos jóvenes, casi nunca se ven, pues en plena edad de la vanidad (y del acoso escolar) no se descuidan de esa manera. Los niños gordos son inmediatamente puestos bajo observación y régimen para bajar de peso.

Si los padres no encienden la alarma ante el sistema de salud, lo hacen las escuelas y/o el médico familiar.