¡Combinación bomba!

Por Maru Lozano

Si metemos en la batidora infantil características de ira, impulsividad con una educación desacertada, tendremos un pastel inflado que seguro hará explosión en relaciones indigestas.

Si nadie les controla, entonces no podrán encontrarse a sí mismos porque estarían ocupados en sostener lo que sus puños emocionales aprietan, estarían por tanto muy estresados y angustiados. Y la angustia ¡angosta! Sólo verían lo que pasa afuera, por cierto, con mucho enojo, frustración o envidia.

Si por dentro están mal, por fuera se manifestará. Las relaciones interpersonales se verían obstaculizadas.

¿Qué hace entonces el menor ante algo así? Porque es evidente que, si nadie en casa sabe encauzarlos, mucho menos alentarlos. Surge el aislamiento y, de no resolverse, todo lo acumulado se arrastra hasta su adultez.

Hoy día, con tanta red de todo, los menores están sobre-diagnosticados. ¡Es que han surgido infinidad de hijos en cada casilla que se le puede meter con su respectiva nueva “etiqueta”! Ya ni los mismísimos padres pueden reconocer a su hijo, ya lo ven con miedo, con enojo y se llora mucho. Todo esto debilita a los educadores, desarman su posibilidad de guiarse por la intuición y surge el instinto vago y nada constructivo.

Que los papás sepan que la palabra “patología” es un conjunto de síntomas que estudia una enfermedad y que la palabra “trastorno” es una alteración leve de la salud, puede ser mental; que no pasa nada, nunca algo que nos suceda del cuello para arriba debería dar vergüenza (lentes, piojos, aparatos auditivos, situaciones del cerebro, etc.). Si se acude a un experto irás bien, si solo te quedas con lo que un psicólogo escolar te dice irías mal. Es bueno escuchar los hechos, pero una patología la ve un doctor especialista, como neurólogo o psiquiatra y un trastorno te lo tratan psicoterapeutas, ellos te dirán con qué experto en medicina tendrías que apoyar la terapia de ser el caso. Es decir, si sólo te apoyas de psicólogos, pregunta qué formación tiene adicional a sus estudios de psicología para que valores si sería capaz de tratar a tu hijo, no sólo necesitas un diagnóstico.

A los primeros que hay que guiar son a los papás. ¿Y cómo llegan a la escuela? Los psicólogos o directores sólo les hablan de lo terrible que es el niño. Recoges a tu criatura y sientes que llevas a casa un monstruo de siete cabezas, ¡qué espanto! Pocas veces le dirán: “Lo que esperamos es que Timoteo sea feliz, conviva y sienta emoción por las actividades escolares y las realice…”. Es que es un patrón que los papás siguen en casa ahora con el encierro. Los niños tienen que realizar actividades y que sienta emoción positiva, pero nadie sabe cómo.

¿Qué y cómo lo está haciendo el Departamento de Psicopedagogía del colegio?  Sería buen punto a la hora de elegir inscribir a tu hijo, ¿es una escuela que brinda apoyo y acompañamiento a toda la comunidad escolar?

Tenemos una oportunidad de oro para educar estableciendo límites, determinando tiempo, lugar y espacio de todo. Infórmate y capacítate en línea sobre cómo hacer esto. Educación positiva que nos conecte y nos ayude a corregir porque como nos dijo la poetisa uruguaya Juana de Ibarbourou: “La niñez es la etapa en que todos los hombres son creadores”.