Columna invitada: Municipalización de San Quintín: Sí o no y por qué

La creación de un nuevo municipio en un asunto importante para B.C. No es un tema sencillo o menor y por ello genera expectativas y opiniones encontradas.

La municipalización se da cuando una comunidad va tomando forma propia en base a su desarrollo, identidad y potencialidades así como a su crecimiento poblacional y económicoEs la evolución hacia la autonomía para tomar decisiones propias y más cercanas a sus habitantes. Es parecido a lograr la mayoría de edad donde se adquieren derechos y también responsabilidades.

Por eso el proceso para la creación de un municipio obedece a un orden, a una lógica. No puede ser producto de una coyuntura. Cualquier comunidad que legítimamente aspire a convertirse en un municipio tiene que cumplir una serie de requisitos que marcan la voluntad ciudadana, la ley y el sentido común.

Es muy respetable el movimiento de municipalización de San Quintín. Las acciones de habitantes de esa localidad son valiosas muestras de civismo. Sus propósitos son atendibles e incluso loables. Vale decir lo mismo de quienes están en contra de que San Quintín se convierta en el sexto municipio de BC.

La voluntad de los ciudadanos es un elemento indispensable pero que por sí mismo no basta para que se dé la decisión del sí o del no a la municipalización. También se requiere que la decisión se apegue a la legalidad. En este caso hay elementos muy sólidos en el sentido que no se cumple con este requisito. Veamos porqué.

El intento de municipalización de San Quintín con toda razón pasa por una consulta ciudadana misma que es una ejemplar acción de democracia participativa. ¿Qué mejor que preguntarle a la gente si quiere o no que su comunidad sea un municipio?  La consulta ya se realizó pero generó muy escasa participación misma que estuvo por debajo del mínimo que con tino marca la ley. La ley exige una participación mínima de 10% para que una consulta tenga validez. En honor a la verdad es una exigencia muy baja que va en beneficio de los ciudadanos. La participación en la consulta fue de solo 7%. Justo decir que quienes participaron en su mayoría se expresaron a favor de la municipalización. Sin embargo por no cumplirse el mínimo que marca la ley la consulta no puede surtir los efectos para que se logre la municipalización. Este mínimo existe precisamente para evitar que una súper minoría, independientemente de sus atendibles razones o argumentos, se imponga a una mayoría.

El Congreso del Estado, por unanimidad, aprobó la municipalización de San Quintín. Este acto va en contra de la legalidad pues toma como buena una consulta ciudadana que no cumple los requisitos  mínimos para ser considerada.

Adicionalmente la demarcación geográfica que el Congreso le da a lo que sería el municipio de San Quintin contiene muchas imprecisiones en los límites. Esto de inmediato pondría a San Quintín en conflicto territorial con otros municipios. Además uno de esos límites está situado medio kilómetro adentro del mar. ¡Nada pescadito!

 

Agrego otros dos elementos para cuestionar el decreto del Congreso que son la aun endeble capacidad de generación de recursos financieros para que San Quintin mantenga una operación municipal saludable y el que el Congreso haya votado este tema en plena campaña electoral. Hay razones para pensar que fue un acto de coyuntura politico electoral mas que uno de visión de Estado y de beneficio a la comunidad.

Es correcto y oportuno el veto que el Gobernador ha emitido respecto al decreto del Congreso. Con esta acción se preserva la legalidad y el estado de derecho. También es una decision que se apega al sentido común.

La municipalización de San Quintín es buena y se dará cuando se cumplan las condiciones para ello. Es algo así como la llegada de un hijo. Debe venir bien y saludable. No con problemas en la gestación que generen problemas en el nacimiento o el desarrollo del niño. En su momento habrá un nuevo miembro de la familia. Lo será porqué es deseado por la mayoría de la comunidad, porque cumple con los requisitos de ley y porque es producto del sentido común.