Colabores tóxicos, ambientes tóxicos

Por Héctor Fernando Guerrero Rodríguez

Es definitivo que el proceso clave para poder alcanzar las metas establecidas en cada organización es el de adquisición de talento, ya que de la efectividad del proceso será la calidad del personal que se integra a la empresa. Entiendo calidad como la persona con el perfil adecuado desde una perspectiva técnica y de actitud.

La primera es relativamente medir y proyectar, la segunda es la más complicada ya que puede ir descubriéndose con el tiempo. Integrar personas con el perfil inadecuado tiene consecuencias difíciles de lidiar o incluso de resolver, ya que tienen un costo mucho más alto que el tener un proceso de que permita integrar solamente a empleados que cumplan, ya que de otra forma se corre con un alto riesgo de contratar a los llamados empleados tóxicos; siendo éste todo aquel que dañe el ambiente laboral y por ende afecte los objetivos de la empresa.

Sin embargo, no todos los empleados tóxicos son ineficientes, existen empleados que son muy buenos en su función, pero hacen que otras personas tengan una experiencia laboral negativa. Hay quienes dan resultados sobresalientes a costa de sus compañeros. En ambos casos, recomienda la especialista se debe considerar separarlos de la empresa.

Existen empleados tóxicos que han logrado avanzar construyendo una relación cercana con alguien poderoso dentro de la organización y utilizan esta cercanía para afectar a otros compañeros. Este tipo de empleados se convierten en una especie de figuras intocables en las que se ha delegado más poder del recomendable, y que incluso el mismo líder de la empresa al haber cedido tanto control teme ya despedirlos.

Pero la toxicidad en un empleado se puede manifestar de varias maneras, desde conductas desleales simulando que apoyan una estrategia cuando en realidad y a espaldas del jefe la desaprueban; estando en desacuerdo con lo decidido, buscan culpar a los demás por sus fallas o solo hacen lo indispensable para sobrevivir y lo necesario para mantener lo que a sus intereses realmente funcionan.

Se comenta que el empleado toxico más peligroso es el que tiene un puesto de mando, porque provoca una estructura inconforme e insatisfecha. Este tipo de empleados tienden a tener conductas que minimizan y discriminan, ya que, para ellos es una manera de reafirmar su narcisismo.

La manera preventiva de evitar que personas con el perfil tóxico se integren a una empresa es estableciendo procesos eficientes de adquisición de talento; detectar a quienes ya están dentro de la compañía intoxicando el ambiente por medio de evaluaciones periódicas de desempeño o de otro tipo, encuestas organizacionales entre otras herramientas más.

Lo importante es mantener una objetividad en estos procesos y ver por los objetivos organizacionales antes que afinidades personales.