Clos Dominic

Por Juan José Alonso

La aventura comenzó la semana pasada cuando un aguerrido grupo de estudiantes del CETYS, unos colados y un servidor partimos hacia el viejo continente, con el ánimo de tener una experiencia vivencial que mejorara las habilidades directivas, y en una de esa cambiara la vida de alguna persona.

Todo empezó en Valencia con un workshop de paellas (orquestado por Mónica y Pepe), donde mi gente se llevó un sinfín de sorpresas, desde la definición hasta la preparación, después visitamos DACSA, ahí se produce el arroz para este plato típico, además son el molino de maíz más grande de Europa, por la tarde nos recibió mi querida amiga Alicia en Lladró, para ser testigos de la creación única y unipersonal de piezas de arte.

El miércoles con 32 nudos de viento salimos a navegar, la fuerza de Eolo dio la pauta para lograr un aprendizaje sobre toma de decisiones en un ambiente hostil y cambiante, como la realidad pura y dura. Continuó la semana con la sesión de Jesús Ruiz, experto en gestión de personas, bajo los postulados de: Comer sano, ejercicio físico y dormir bien para rendir y bajar el ausentismo, la rotación, y los accidentes, mejorando la formación y el clima laboral. La conclusión académica se dio el viernes cuando visitamos Champinter (productor del 50% de los champiñones que consumen los españoles), después Manchuela, una joven Denominación de Origen, finalizando con la cena de gala en Cuenca, recorriendo las casas colgadas, hasta aquí el programa.

El sábado manejé 7 horas para cumplir mi visita obligada a La Fageda presidida por mi camarada Cristóbal Colon, donde después de una espectacular comida fuimos a la fiesta del pueblo, “La Lluernia” en Olot, ahí apreciamos a 42 discapacitados colgados a 20 metros de altura haciendo un performance de película, dirigidos por “La fura dels Baus”. ¡Increíble!. Pensando que ya no habría más sorpresas, me dirigí con los “raritos” hacia Porrera en pleno Priorato (confieso que es mi región favorita del mundo del vino), todo esto para por fin llegar al titulo de mi articulo, jajá.

Clos Dominic, viñedo ecológico que toma el nombre de su dueña, aunque Francisco Castillo su esposo se “enoje”. Paco y Dominic se encargan, con la ayuda de sus hijos, de todas las labores, el campo, la elaboración, y la venta. Su gran secreto es la finca “La Tena”, una de las mejores de Priorato.

Situada a una altitud de 430 metros, su forma de concha piramidal la convierte en un espectáculo natural. Paco, un tío súper simpático que nos recibió con mucho cariño, con muy buen humor cuenta anécdotas, como la vez que los visitó un grupo de Ingleses y le preguntaron que si había visitas en inglés o francés, a lo cual respondió: “Aquí hacemos buen vino, no somos una escuela de idiomas” después me confesó: “Tu di todas las mentiras del vino que se te ocurran, total la gente se las cree”.

Lo que es un hecho irrefutable es que saben hacer un vino extraordinario y no se las dan de seudoconocedores, como el imbécil con el que me topé hace un par de semanas. En 7 hectáreas de viñedo, con unas 19,000 cepas, que tienen entre 64 y 120 años se crean unos los mejores vinos del mundo. Amigos lectores viajen, a donde puedan, abran la mente y mejoren el mundo, el único riesgo es que regresen encantados.

¡Quien renuncia a viajar, renuncia a vivir!