Civilidad

Por David Saúl Guakil

Hoy amanecimos sin campañas políticas en México, un preámbulo silencioso que nos marca el camino del próximo domingo primero de julio donde todos los que estamos en edad y aptos para hacerlo, emitiremos nuestro voto en la urnas como ciudadanos respetuosos de esta bendita democracia que nos permite disentir, discutir y no estar de acuerdo con otros puntos de vista y análisis, pero que nunca nos olvidaremos del sagrado privilegio de vivir bajo este régimen, que aún con sus fallas evidentes, nos permite expresar en libertad nuestra opiniones, sean del color que fueren.

En mi encabezado me auxilié con esta palabra que significa, entre otras cosas, el buen comportamiento de un ciudadano que cumple y respeta las leyes de su país, contribuyendo al bienestar general y la vida en convivencia, o sea, la paz por sobre todas las cosas.

Cada partido y candidato se esforzará, como es debido, para que ese día queden capitalizado en votos todos sus esfuerzos, más la convicción por lo que defiende y expone.

Lo vivido en la recientes campañas nos deja varias lecciones, algunas tristes como fueron, en algunos casos, los ataques personales desmedidos, sin sustento en muchos de ellos y en otros, con un grado de irrespetuosidad que haría avergonzar hasta a un fanático de fútbol con toda la adrenalina descargada contra un árbitro. No se vale que a estas alturas de nuestra pretendida civilización, se utilicen este tipo de improperios para descalificar, en lugar de demostrar con hechos comprobados o números irrebatibles, el error o el supuesto delito cometido por el rival al que se debió acusar. En fin, desde anoche esto se terminó y ahora esperamos que el ejemplo de una ‘buena conducta’ se vea reflejada el día primero para que nadie se anticipe a nada, para que las viejas prácticas mañosas de declararse vencedores antes de tiempo hayan quedado atrás e impere nada más que la verdad oficial.

A mis conciudadanos pedirles una vez más que acudan a las urnas, porque luego no habrá tiempo para reclamar lo que no nos parece si dejamos de elegir los gobernantes, que a nuestro juicio, representen lo mejor para nuestro país, Estado y distrito en particular. Recordemos que la política seguirá siendo necesaria para todos los servicios que requerimos, incluyendo la tan ansiada seguridad, entonces no podrá ejercerse un cambio si nosotros no lo provocamos con nuestro sufragio, ese es nuestro derecho y también nuestra obligación. Votemos en familia e inculquemos a los más jóvenes esta práctica democrática.

Mi llamado final está dirigido a todas las partes políticas, para que cualquiera que fuera el resultado y los que no fuesen favorecidos en el conteo final -con claridad- respeten las decisiones de las autoridades competentes, que no haya ni un solo atisbo de violencia que pueda empañar esta fiesta cívica a la que todos, sin excepción, tenemos derecho. También a los que favorezca la decisión ciudadana, que actúen con respeto y civismo a la hora que el Instituto Nacional Electoral los proclame vencedores, que no haya innecesarios ataques poselectorales y podamos, entre todos, avanzar hacia el país que todos deseamos.

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