Chicano Park

Por Pedro Ochoa Palacio

A Víctor Ochoa

El Condado de San Diego cuenta con espacio destinado a una expresión enriquecida de la cultura mexicana, me refiero al Chicano Park en Barrio Logan. También la cultura ha sido la palanca para la transformación urbana, pero sobre todo debe entenderse que su permanencia ha sido un ejemplo de resistencia social. Cuenta con cerca de 20,000 habitantes de los cuales el 95% son de origen mexicano y el resto afroamericanos e hispanos. El idioma predominante es el español.

El nombre se debe al congresista John A. Logan que en 1871 promovió una legislación para dotar de terrenos federales y subsidios para el desarrollo del ferrocarril en esa zona. Pero su poblamiento masivo empezaría en 1910 por olas de migraciones mexicanas para alejarse de la violencia de la Revolución Mexicana. El barrio originalmente se extendía hasta la Bahía, pero en los cuarentas, con motivo de la Segunda Guerra Mundial, fue bloqueado para instalar astilleros. Este es el primer descontento de la comunidad en contra del gobierno.

En 1967 se inició la construcción del Puente de Coronado del arquitecto Robert Mosher, lo cual significó un desplazamiento de los terrenos de la comunidad de Barrio Logan. En 1969 el gobierno no cumplió la compensación de dotar de un parque a la comunidad lo cual era una exigencia por la pérdida de más de 5,000 casas y negocios. En los setentas la comunidad se movilizó para impedir la instalación de la estación de la Patrulla de Caminos. Como se puede ver el camino de la comunidad por conservar sus espacios vitales ha sido la resistencia.

La comunidad chicana buscó identidad cultural en dos fuentes: la cultura azteca, asemejando California con Aztlán, el origen mítico de los aztecas, de donde partieron hasta encontrar un águila devorando una serpiente, donde fundarían su imperio. Y por otro, en el muralismo mexicano, recordemos la amplia presencia de la obra de Diego Rivera, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros, en ciudades como Los Ángeles, Detroit, San Francisco, pues en estas propuestas pictóricas es donde abrevan en sentido formal, pictórico e ideológico los maestros del muralismo de Chicano Park y de Frida Kahlo la lucha feminista.

Me ha dicho Víctor Ochoa: “Los muralistas chicanos recibíamos la antorcha de los muralistas mexicanos para continuar con obra de conciencia social”. Actualmente se cuentan alrededor de 70 murales con obra de pintores como Víctor Ochoa, Berenice Badillo, Salvador Barajas, Mario Torero y Ricardo Favela. Esta expresión ha tenido su predicado en el arte de Baja California con exponentes como Carmela Castrejón, Melissa Arreola, Ana Teresa Fernández y Hugo Crosswithe.

Uno de los importantes logros del movimiento cultural de la comunidad chicana, consistió en obtener un espacio en el Balboa Park, para el Centro Cultural de la Raza, en los setentas. Es decir, contar con un propio centro en la zona emblemática de San Diego dedicada a la difusión del arte y la cultura. Con enorme trabajo cultural Chicano Park, fue designado en 1980 como sitio histórico oficial por el San Diego Historical Site Board (Directorio de Sitios Históricos de San Diego). Debido a la magnitud y significado del Parque en 2013 fue integrado al Registro Nacional de Lugares Históricos y con ello se inició un trabajo formal de restauración de los murales más antiguos, complementar los restantes y crear algunos nuevos en el nuevo proyecto “Hasta la bahía”.

En 1983 el Centro de Estudios Económicos y Sociales del Tercer Mundo y el Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM llevaron a cabo una de las exposiciones más importantes que se ha presentado en la Ciudad de México sobre arte chicano “A través de la Frontera”.

La curadora Ida Rodríguez Prampolini, afirmó con respecto a la cultura chicana: “La cultura, es la experiencia colectiva, histórica, temporal y espacial de un pueblo; es la síntesis dialéctica de los modelos y las maneras de entender el mundo que hacen posible la supervivencia de una comunidad. La cultura no es abstracción (…), es un sistema abierto de modos de conocimiento y de soluciones; (…), es la herencia colectiva que condiciona pautas de acción, hábitos y formas de conducta; es la inteligencia de un pueblo que proyecta sus necesidades entrañablemente sentidas con el fin de alcanzar los modelos que le sirvan para continuar existiendo como algo distinto”.