ChesPRIto

Por Juan José Alonso Llera

Había dejado pendiente este artículo porque necesitaba reflexionar muy bien sobre lo que quiero plasmar en un papel, así que como primer punto les advierto que no es mi intención dañar la imagen de un icono nacional, como lo fue Roberto Gómez Bolaños, mejor conocido como Chespirito, tampoco pretendo ofender a nadie de su familia.

 

Roberto nace el 21 de febrero de 1929 en la gloriosa Ciudad de México, y muere en Cancún, el 28 de noviembre de 2014.Fue un actor, comediante, dramaturgo, escritor, guionista, compositor, director y productor de televisión, hijo de la secretaria Elsa Bolaños Cacho y del pintor, dibujante e ilustrador Francisco Gómez Linares. Estudió ingeniería mecánica en la UNAM, pero nunca se graduó.

Su padre, falleció cuando tenía seis años, su madre, nunca llegó a conocer la fama del Chavo, ya que murió de cáncer de páncreas. Todos estos hechos lo ubican como un Mexicano más, producto de la cultura del esfuerzo.

No cabe duda que fue una persona de contrastes, por un lado la figura icónica en Latinoamérica, “campeón del humorismo blanco”, por otro, traidor a su mujer, actuó en Chile para el régimen Pinochetista, trabajo en Colombia para un espectáculo de narcos, también fue el típico producto de Televisa, ya que siempre estuvo “alineado” a esa televisora,  donde sus programas no aportan nada al intelecto.

Podríamos decir que como todos en la vida, tenemos nuestros claroscuros. También causó polémica en la política con los anuncios del PAN y las criticas al peje (aquí si lo apoyo a morir).

Pero lo que realmente me lleva a la reflexión fue su papel dentro del régimen PRI-ista, ya que mientras el partido tricolor ejercía el monopolio político dentro de la población, el mexicano promedio se postraba en el sillón de la tele a ver como el “Chavo del 8” transmitía siempre el mensaje de “jodidos pero contentos”, viviendo en una vecindad dentro de un barril sin ninguna aspiración más que una torta de jamón, así que le hacia el “caldo gordo” al partido en el poder como un medio de apaciguamiento y conformismo de la población, disfrazado de estupidez y “humorismo blanco”, que me llevan a pensar si la famosa vecindad del chavo le hacia bien o muy mal a México, aceptando sin criticar al gobierno, o colaborando a mantener la “paz social”  dentro de una mediocridad.

Creo que hoy no tendría lugar ante una población, más critica, más informada y un poco más preparada.Por alguna extraña razón Chespirito creyó que lo que hacía en la televisión merecía algún reconocimiento literario. “Yo escribí todo esto y el imbécil de Juan Rulfo solo dos libros. ¿Quién me lo reconoce?”.

Chespirito dejó de ser útil cuando aparecieron otros tipos de comediantes, igualmente acríticos, pero que leyeron mejor la vibra de los años 80.

En fin descanse en paz un Mexicano “famoso” internacionalmente, que a mi parecer no se si le hizo bien o mal a mi querido país, lo que si es un hecho que todo lo que hizo lo hizo con humor y con cariño a Doña Florinda, (cada quien sus gustos).

PD. Solo el 8.9%de los mexicanos piensan que ha sido el mejor comediante, después de Cantinflas con 41% y Tintan con 26% (Consulta Mitofsky)

 

*Profesor de posgrado de CETYS universidad e IPADE Business School, jjalonso@hotmail.com