Caso Kia NL

Por Manuel Rodríguez Monárrez

Los cuestionamientos a los apoyos oficiales del Gobierno de Nuevo León a la empresa Kia, retumbaron fuerte en Baja California. Y no es para menos, dado el destape de corrupción que desde la campaña hizo el gobernador Jaime Rodríguez Calderón, respecto a la indebida utilización del Fideicomiso para el Desarrollo de la Zona Citrícola (Fidecitrus), y sus 8 millones de metros cuadrados de reserva, delcuál Rodrigo Medina se sirvió para de una forma desleal y ventajosa ganarnos la puja que Baja California venía haciendo como uno de los puntos estratégicos para la industria automotriz asiática.

Para nadie es un secreto, que el actual Secretario de Economía también es de Nuevo León, y como quiera que sea son actores que fácilmente inclinan la balanza en las decisiones sobre el desarrollo industrial del país.  Y  es que con los brazos abiertos y extendiéndoles beneficios que van más allá de lo que se le ha proporcionado a la industria nacional, empresas como la automotriz coreana KIA llegaron a Nuevo León recibiendo miles de millones de pesos de «incentivos» que rebasan lo que el Estado puede cumplir.

¿Y a cambio cómo corresponden los beneficiarios coreanos? Atropellando a sus proveedores mexicanos, imponiéndoles condiciones leoninas y, en un caso que conocemos, recurriendo a engaños y triquiñuelas para apretarle al torniquete a todo para luego desangrarlos demorando pagos o no respetando los precios pactados.

Este comportamiento abusivo no debe permitirse en México y para evitarlo pudiera haber dos soluciones: 1.- Que la Comisión Nacional Bancaria y de Valores señale y castigue con multas a las emisoras que cotizan en nuestro índice que traigan cuentas por pagar de más de 30 días. 2.- Que nuestro Congreso promueva una nueva Ley de Comercio en la que determine como abuso de usura el no pagar a los proveedores en un plazo de 30 días… a partir de los cuales quien no pague incurriría en la aplicación de intereses moratorios equivalentes al doble de la tasa de interés vigente.

A las empresas extranjeras se les invitó a participar en nuestra economía y aprovechar sus ventajas competitivas, mas no a abusar impunemente de las pequeñas y medianas empresas imponiéndoles condiciones unilaterales. Es obligación del Gobierno regularlas para que no abusen imponiendo su tiranía económica sobre las pymes que quedan indefensas ante las prácticas predatorias de los gigantes de la economía.

Hoy los peces gordos de la política en México quieren obligar al “Bronco” a negociar con Kia, claro porque tienen intereses en el asunto. Un caso que no debería volver a repetirse, y es que en todos lados se cuecen habas.

Recientemente la Canacintra Tijuana, en voz de su presidente el Lic. Marcello Hinojosa, ha estado señalando que el grueso de los fondos de Conacyt los están empezando a asignar a industrias extranjeras con procesos de manufactura de exportación, conocida localmente como maquila, por lo que sería algo inverosímil que los fondos mexicanos estén siendo más capitalizados por los extranjeros que por los propios mexicanos. De ser así, algo tiene que cambiar en  la política económica nacional.