Candidatos peligrosos

Por Lucy Ocaña

Las dos semanas pasadas, aun sin ser estadounidenses, muchos mexicanos estuvimos pendientes de las convenciones de los dos partidos políticos mayoritarios en Estados Unidos.

Queríamos ser testigos (aunque fuera a través de la televisión) de la confirmación de los dos candidatos a la Presidencia del (todavía) país más poderoso del mundo. Quizá un poco de curiosidad, de morbo, de verdadero interés, pero ahí estuvimos siendo espectadores de dos estilos muy diferentes. 

En la Convención del Partido Republicano, se notó la ausencia de grandes personajes republicanos apoyando a su candidato y a través de los discursos (especialmente el de Donald Trump) se pudo percibir el odio, coraje. El ambiente se percibía más fanático que alegre.

En la Convención de los Demócratas fue todo lo contrario. Destacados personajes de ese partido, de diferentes ambientes, se dieron cita y apoyaron totalmente a Hillary Clinton, entre ellos Bernie Sanders. El discurso del Presidente Obama fue grandioso (reafirmo su fama de excelente orador), le dio un respaldo total a Hillary; y los discursos de su esposo Bill Clinton y su hija Chelsea, mostraron el lado humano y privado de la hoy candidata.

En otros tiempos Trump no hubiera logrado ser el candidato republicano y no dudo que los auténticos republicanos, tienen náuseas y cefalea por tener que ver como candidato republicano, a este tipo que está demostrando que es una masa amorfa con micrófono integrado y sin cerebro.

La respuesta a este fenómeno, es la situación de muchos americanos que han estado viendo cómo decae su economía personal y familiar, cómo han aumentado las adicciones y ha crecido la inseguridad. Esta mezcla de inseguridad, frustración y rabia la detectó Trump y a ellos ha dirigido su campaña. Hay un gran sector de estadounidenses que se identifican con su discurso, porque sienten que él los entiende.

Con Hillary es otro discurso, es otra la imagen. Ella es la política hecha, experimentada, capaz. Solo que por lo mismo no se arriesga; no ha tomado banderas que la puedan hacer sobresalir. Ese es el peligro; que con el discurso (aunque horrendos sus temas) Trump le gane los votos de los indecisos.

La incapacidad y cerrazón de Trump le harán cometer errores graves, como el reciente de ofender la memoria de un héroe de guerra estadounidense, de religión  musulmana. Y esa es una de las ventajas de Hillary.

En México, con nuestras propias características, también hay muchos mexicanos que tienen decepción, rabia, miedo y están escuchando a quienes les hablan en su lenguaje. Aquí no importa que tan reales sean las promesas, lo que quieren es escuchar a alguien que les inspire confianza y que les prometa que todo va a cambiar.

Hace unos días leía el discurso de un ex presidente mexicano, que recientemente tuvo participación en un evento público y ahí decía: “Dejemos de lado ese neoliberalismo que significa abusos del mercado y un individualismo egoísta y posesivo. Pero también el populismo, no voy a decir nombres, es el otro. Dejemos de lado también el populismo que no es otra cosas que los abusos del Estado”.

El, principal impulsor del Neoliberalismo económico, desde que fue Secretario de Programación y Presupuesto con Miguel de la Madrid, reconociendo quizá, que esta doctrina económica no está dando resultados a México y enviando mensaje al otro “innombrable”, sobre que el populismo tampoco es la solución. Muy probablemente ya entendió que el coraje de muchos mexicanos pudiera ser mal consejero, al igual que en Estados Unidos.

Pero bueno, son países muy diferentes, con sus propias circunstancias y características; sin embargo, tienen algo en común: ambos tienen a su candidato y su pre-candidato que dicen lo que la gente quiere escuchar.

Compartir
Artículo anteriorChente en las Ardenas
Artículo siguienteLa Supremacía Blanca