¡Cáncer benigno!

Por José Cervantes

“Nadie puede entender a México si omite al PRI”. Octavio Paz

Por más que los representantes de los partidos, los políticos, los gobernantes y el INE digan y presuman que están trabajando para formar ciudadanía e instaurar la democracia como forma de vida y ejercicio de gobierno, no logran “prender” la luz democrática ni  fomentar la participación ciudadana en la “cosa pública”. La incipiente democracia mexicana  nació y vive con un cáncer benigno, cuyo origen está afortunadamente detectado.

 

No es el abstencionismo el peor de nuestros males, tampoco es ausencia de hartazgo, disidencia, autocrítica y exigencia de los ciudadanos hacia los políticos, sino el absolutismo del presidencialismo que genera servilismo y paternalismo;  y  la ceguera, sordera,  la indolencia y el cinismo de la “clase política”, que ni ve ni oye. 

Es una mezcla antidemocrática producto de la ignorancia, pobreza, populismo, libertinaje y desvaloración ciudadana que propicia la “compra venta” del voto o, quizás lo peor, su no ejercicio.  El sistema político mexicano tiene fallas de origen: Por un lado tenemos 88 años con gobiernos del PNR-PRM-PRI y 12 años con gobiernos del PAN que suman ya cien años de simulación democrática. Cien años de aplausos al egocentrismo de las figuras presidencial y de gobernadores. Cien años de enriquecimiento explicablemente indebido de políticos, servidores públicos y líderes sindicales que perciben salarios modestos pero viven como ricos potentados, ante la vista impasible y la pobreza de la mayoría de l@s mexican@s.  

Después de doscientos años haciendo leyes, que no respetan ni los gobernantes en deshonra abierta a la protesta constitucional, l@s diputad@s siguen haciendo más leyes y creando nuevos institutos, comisiones, programas y cruzadas para combatir la corrupción y proteger a los ciudadanos, cuya operación resulta más cara que los beneficios y fines de las políticas públicas. Paradójicamente con el pluralismo, cuyas corrientes acotó el priismo mediante la repartición ilegal e inmoral, y la pactada opacidad en la administración de los recursos públicos, se acentúo la corrupción.  

Otro ingrediente  fallido es la “paridad de género” que permitió la incursión de las mujeres a la política para compartir el poder público a partes iguales con los hombres. La anarquía, la corrupción, la impunidad siguen siendo el sello de los gobiernos, mientras la transparencia y la rendición de cuentas siguen brillando por su ausencia. Los políticos se blindan legalmente o se deslindan ilegalmente para evadir sus responsabilidades, omisiones, acciones y culpas. Legislaron mecanismos democráticos novedosos de “gran calado”,  dicen y presumen, pero les pusieron candados sin llaves para que los ciudadanos puedan ejercerlos. -¿Quienes ganan en esta vorágine?:  -La partidocracia, la plutocracia, la mediocracia y la delincuencia. Pero no todo está perdido: Los obstáculos están siendo zanjados con candidaturas independientes, campañas novedosas y económicas que no necesitan a los partidos ni a los medios de comunicación,  ni las “carretadas” de dinero ni las tarjetas “MONEX” para comprar el voto.

El camino hacia la democracia es largo y sinuoso. La participación política es indispensable para asear, sanar y fortalecer el sistema de partidos. ¡Que viva la Democracia!

 

*José Cervantes Govea  radica en Tijuana, es Contador Público egresado de la U.A.B.C. y Abogado egresado de UNIVER Tijuana. Acepta comentarios a jocegovea@yahoo.com