Cambia espacio por tiempo

Por Juan Manuel Hernández Niebla

“Puedo recuperar espacio. Tiempo, nunca”

La vida es fragor y batallas. En la intensidad de una disputa, corres el riesgo de perder la capacidad para pensar claramente, normalmente te contagias de las emociones involucradas, perdiendo la ecuanimidad y por consecuencia el buen juicio.

En momentos como este, y sobre todo cuando enfrentas una situación particularmente difícil, debes evaluar la posibilidad de retirarte temporalmente y repensar tu estrategia, muchas veces dejando que tu adversario avance. Cuando llegue el momento, te recuperarás e invertirás la situación. Ante estas circunstancias, la decisión de retirarte no es una muestra de debilidad, sino de sabiduría y fortaleza.

Al resistirte a responder, ganas tiempo valioso: tiempo para recuperarte, pensar, y generar la respuesta correcta. Deja que tu enemigo avance; el tiempo es más importante que el espacio. No tiene ningún sentido el insistir en una lucha cuando las circunstancias te son totalmente adversas.

En el fragor de la batalla, la inmersión en el problema nos priva de una verdadera perspectiva de la situación. El problema que todos enfrentamos es que respondemos a los hechos rutinaria y mecánicamente, en lugar de tratar de entender las diferencias, cuando la realidad es que cada situación es única y raramente repetible.

El conflicto es engañoso, puedes sentirte fuerte y avanzando, cuando en realidad sólo te estás desgastando, dejándote contagiar por la agenda y el ánimo de otros. Todo esto crea una especie de niebla, y en consecuencia, no vemos los hechos como realmente son; se nos pierde “el bosque por los árboles”.

Ante esta situación, tienes que aprender a liberarte de convencionalismos y patrones de pensamiento. Avanzar no siempre es bueno; retirarse no siempre es muestra de debilidad. En momentos de peligro o dificultad, y de acuerdo a las circunstancias, rehusarse a pelear suele ser la mejor estrategia.

Tomando distancia, no pierdes nada valioso a largo plazo y ganas tiempo para repensar tus ideas. En estas circunstancias, el tiempo se vuelve tu principal aliado, adquieres fortaleza y poder para cuando llegue el momento de actuar.

Tu objetivo en momentos de adversidad debe ser entender las diferencias entre tú y los demás, siempre entendiendo “la situación”. Esto no es fácil en momentos de conflicto, la capacidad de hacerlo consiste simple y exclusivamente en saber cuándo retirarte a repensar tu estrategia, a cargar fuerzas.

Si siempre estás avanzando, atacando, respondiendo emocionalmente, no tendrás tiempo para adquirir esta perspectiva. Como resultado, tus estrategias serán débiles y mecánicas, siempre en base a hechos ocurridos en el pasado. Ante los hechos, retirarte es algo que debes considerar, para encontrarte a ti mismo y librarte de influencias contagiosas.

Las oportunidades cambian sin cesar. No siempre el llegar primero es sinónimo de éxito, todo es tiempo… momento. El tiempo es difícil de encontrar y fácil de perder.