Café Remomero en Beirut

Por Adriana Zapién y Valente Garcia de Quevedo

Me propuse no volver a escribir sobre el Covid-19, así que retomaremos las historias de conocer a personas maravillosas cuando viajamos. Personas que nacieron en ese lugar, o que migraron, da igual. Todas tienen una historia y de todas aprendes cosas, pero sobre todo recibes calidez y hospitalidad.

Hoy hablaré del gran descubrimiento que hicimos mi hijo y yo en Beirut. Esa mañana habíamos caminamos tanto sedientos de conocer cada rincón de los barrios de Gemmayzeh y de Saifi Village en los que pasamos toda la mañana. Era prácticamente nuestro último día en Beirut y no nos queríamos ir.

Ya habíamos comido y buscábamos un lugar para tomar un café, y de repente vimos al final de la calle en una esquina un local llamado Remomero donde se veía que vendían vino y café; así que entramos al lugar que parecía una especie de galería de arte restaurante con winebar y ahí estaba Remo, amable, cálido y tan afable como buen italiano, quien nos recibió al llegar.

Mientras tomamos un café nos contamos nuestras historias y entonces descubrimos qué hacia un italiano en Beirut y él descubrió que éramos mexicanos. Y como si fuera algo tan trascendente venir de México dijo que era genial, pues su esposa estaría encantada de conocernos para practicar su español.

Quedamos entonces de regresar al siguiente día para comer en su restaurante y conocer a Verónica, su esposa, que era la creadora de toda la cocina de Remomero. Llegamos en punto de la una de la tarde y ella nos recibió con un cariño desbordado. De ese cariño que les caracteriza a los italianos y que como buenos latinos nosotros los mexicanos le manifestamos la misma reciprocidad.

Era emocionante conocernos, no sólo porque practicaría el español, sino porque éramos de México. Charlamos un rato y después ella entró a la cocina encargándose de preparar unas delicias de las que todavía acordarme se me hace agua la boca. Verónica Pecorella es de ese tipo de personas que aman la vida intensamente y cada adversidad la convierte en algo positivo. Ella es la mejor representación del dicho que cita que “Cuando la vida te da limones hagas limonada”.

Remo y ella llegaron a Beirut como parte de su amor al mediterráneo donde han pasado los últimos 20  años de sus actividades profesionales y describen a Remomero como su último comienzo. Y eso es maravilloso porque ponen no solo sus energías, sino toda su experiencia en lo que saben hacer: Cuidar y mejorar la relación entre la empresa, los consumidores y todas las partes interesadas a través de la cadena alimentaria.

Remo Ciucciomei es un ingeniero agrónomo experto en certificaciones de calidad de agro productos en la zona del mediterráneo. Verónica su esposa vivió desde pequeña en el mundo culinario pues creció en la antigua ostería de su familia en una región vinícola en la frontera de Italia y Eslovenia, de ahí su gran pasión por el vino y la cocina.

Charlando con ellos les comentamos que nos llamaba la atención del nombre de Remomero, pues sonaba a algo como en México cuando expresamos “Así mero” para decir que algo es correcto. Más adelante descubrí como lo describen en su portal, que el nombre del restaurante-galería era una mezcla de los nombres de Remo y las cuatro primeras letras del nombre de Verónica; siendo mero un adjetivo italiano que significa “vero e proprio, puro e sempliece”, amarrado entre la palaba italiana omero que es Homero, el mejor narrador del Mediterráneo. Así, si algún día visitan Beirut no dejen de visitar Remomero.