Cada vez más cerca la Ley Silla

Por Héctor Fernando Guerrero Rodríguez

Hay quienes han dicho, entre ellos nuestro actual presidente, que la justicia tarda en llegar, pero llega. Que es un equivalente al “más vale tarde que nunca”. Sin embargo, al pensador y filósofo Seneca, se le atribuye la frase de “Nada se parece tanto a la injusticia como la justicia tardía”. Lo cual podemos interpretar que el llegar tarde te deja en deuda eterna, porque jamás podrás compensar el tiempo perdido.

El pasado 20 de febrero el Senado aprobó por unanimidad la ley que obligará a los patrones a proporcionar sillas a sus colaboradores, independientemente de la actividad que estos últimos desempeñen. Esto coloca a la propuesta a sólo unos pasos de que ésta entre en vigencia.

En caso de concretarse -que no hay ningún indicio visible que haga pensar que ésta pueda ser estancada por algún interés contrario- finalmente un número importante de trabajadores en este país tendrán derecho a sentarse durante su jornada laboral. Un derecho laboral que, aunque tardío, por fin llegaría. Ya que no podemos pasar por alto que leyes similares han sido aprobadas en otros países hispanoparlantes como España o Chile ¡desde hace más de 100 años!

A más de un siglo de que otros países garantizaran a la fuerza laboral el derecho a sentarse, en México apenas el año pasado se puso el tema sobre la mesa por nuestros legisladores. Se tardaron, pero lo hicieron. Pero no podemos perder de vista que hubo generaciones de trabajadores que iniciaron y terminaron su vida laboral sin este derecho, cuando en otras regiones similares a la nuestra, ya lo tenían. Para ellos más que a ninguno, la justicia tardía fue más que injusta.

En una de mis colaboraciones de septiembre pasado, mencionaba que en primera instancia los mayormente beneficiados serían los del sector comercio, que dan atención al cliente, como lo son empleados de mostrador, vendedores de tiendas, meseros, entre muchos más. Para ellos, su patrón deberá cambiar su paradigma, el que lo tenga, de que sentados dan mala imagen y deberá buscar la forma de permitirles sentarse.

Pero también hacía mención del sector manufacturero, que lleva décadas removiendo las sillas de sus procesos productivos, en aras de seguir filosofías de ingeniería industrial que afirman que mantener al empleado de pie, se ahorra espacio y se incrementa la productividad. Pero al parecer, estas metodologías no tomaron en cuenta los límites ergonómicos que tiene una persona para estar en postura vertical.

Es un hecho que este año se asoma bastante retador para las empresas, tomando en consideración lo que está por aprobarse en términos de beneficios y condiciones laborales. Todo indica que al término de este año el patrón estará pagándoles a sus colaboradores más de aguinaldo y prima vacacional, con una jornada 20% menor, además de proporcionales sillas ergonómicas.

En el caso de las empresas que independientemente del sector al que pertenezcan, que ya habían logrado procesos más eficientes en un menor espacio, es probable que en el corto plazo pierdan lo ganado al tener que rediseñar los procesos de producción para colocar sillas de nuevo.

En septiembre comentaba que empresa que no estuviera hablando ya del tema, estaba tarde. Hoy, empresa que no esté haciendo ya simulaciones de jornadas laborales para reestructurar sus turnos o, para llevar a cabo sus procesos productivos con personal sentado, ya están tarde. Aun cuando se hable de una fase transitoria de 180 días para el tema de las sillas. En caso de aprobarse todo lo comentado, ¿estaríamos hablando de un capital humano encarecido sin ton ni son y a las carreras o, es justicia laboral? Sin olvidar que justicia retardada es justicia denegada.