Cada cabeza es un mundo: Calvicie o Alopecia

Hoy hablaremos de la forma más común de calvicie que encuentro en mi consulta diaria, los famosos “calvos” que todo mundo conoce en la vida; este tipo de calvicie se puede presentar con un patrón clínico masculino o femenino según sea el caso, y es producida por diversos factores tanto internos como externos, el papel que juega el origen hormonal y la predisposición genética del paciente son los que determinan este tipo de alopecia en específico.

Puede hacerse presente en cualquier momento de la vida posterior a la aparición de la pubertad, aunque su incidencia aumenta con la edad. Los andrógenos y sobre todo la dihidrotestosterona (DHT) procedente de la testosterona actúan a nivel del folículo piloso en cuero cabelludo deteriorándolo y condicionando una miniaturización del cabello.

Esta enfermedad afecta en promedio a un 30% de los varones de entre 25 y 35 años, a un 40 % de los mayores de 40 años y a un 50% de los mayores a 50 años aproximadamente. El tipo de alopecia androgénica también afecta a cierto número de mujeres, pero en menor porcentaje y con mayor prevalencia en mujeres de raza blanca.

La asociación entre seborrea y calvicie es habitual, ya que la estimulación de la glándula sebácea, también es andrógeno-dependiente, provocando un aumento en la producción de grasa que a su vez influye en el deterioro del cabello por limitación del crecimiento.

En la mujer también se asocia con el acné y diversos trastornos menstruales, así como trastornos de la glándula tiroides por lo que hay que realizar un estudio hormonal para descartar una alteración endócrina subyacente.

La alopecia androgénica de patrón masculino se caracteriza por regresión de la línea de implantación frontal, lo que da lugar a las famosas entradas y afectación de la coronilla o vertex. En las mujeres con esta afectación podemos encontrar disminución del volumen de cabello en las zonas laterales de la cabeza, sin embargo hay quienes representan una disminución en el grosor del cabello.

Existen diferentes clasificaciones que determinan el grado de afectación clínica del paciente, siendo las más importantes las escalas de Hamilton y Norwood, que tienen ocho y siete tipos, respectivamente. Esta clasificación la domina el especialista, sin embargo los factores que determinan qué posibilidad hay de recuperación las determina: el tiempo de padecer la enfermedad, el tipo de calvicie, qué cantidad de folículos vivos tengo, un buen diagnóstico y el uso de medicamentos adecuados para la enfermedad.

Existen diferentes líneas de tratamiento, desde los productos “milagro”, hasta el bombardeo de mercadotecnia en champús de crecimiento; sin embargo ninguno de estos productos es tan efectivo como los tratamientos personalizados, productos de aplicación tópica como champús medicados y fórmulas magistrales, medicamentos orales que regulan los niveles hormonales del paciente, vitaminas y minerales vía oral y aplicadas directamente en cuero cabelludo a manera de mesoterapia, así como aplicación de plasma rico en plaquetas en cuero cabelludo.

Para poder determinar cuál es el mejor tratamiento para el que padece la enfermedad, o si usted requiere ser diagnosticado y tratado, debe consultar con el profesional en salud, o con uno de mis colegas especialistas quienes ofrecerán un tratamiento cien por ciento personalizado de acuerdo a expectativas reales.